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Cienfuegos al límite, una ciudad obligada a sobrevivir

Redacción de CubitaNOW ~ lunes 9 de febrero de 2026

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Cienfuegos ha entrado oficialmente en modo supervivencia. La crisis energética que golpea a Cuba ya no es un anuncio abstracto ni una advertencia futura: es una realidad cotidiana que obliga a reducirlo todo al mínimo. Transporte, salud, comercio, educación y vida diaria quedan subordinados a la escasez de combustible y electricidad, en lo que muchos ciudadanos identifican como el regreso sin máscaras del Período Especial.

El Gobierno Provincial anunció una batería de restricciones “ante la compleja situación energética del país”, una frase que, para los cienfuegueros, se traduce en apagones prolongados, parálisis productiva y recortes generalizados. La gobernadora Yolexis Rodríguez Armada reunió a organismos clave y dejó claro que el funcionamiento normal queda suspendido: solo se mantendrá lo estrictamente indispensable.

Las medidas llegan días después de que Miguel Díaz-Canel reconociera públicamente que Cuba atraviesa una etapa comparable a los años más duros de los noventa, confirmando además que desde diciembre de 2025 no llega petróleo venezolano. En Cienfuegos, esa advertencia ya tiene consecuencias concretas.

En el sistema de salud, se posponen cirugías y solo se atenderán urgencias, manteniéndose activos servicios vitales como hemodiálisis, oncología y el Programa Materno Infantil. En el transporte, se suspenden rutas intermunicipales y rurales, se paraliza el cruce de la bahía y se limitan los horarios de movilidad dentro del territorio. Incluso los vehículos estatales estarán obligados a recoger pasajeros, una medida que revive viejas imposiciones del Estado sobre la vida cotidiana.

Las bodegas y comercios estatales reducirán horarios, los bancos operarán apenas cuatro horas diarias si hay electricidad y el pan normado se elaborará con hornos de leña, entregándose en días alternos. En las escuelas, se aplicarán variantes “flexibles”, similares a las usadas durante la pandemia. Todo bajo una consigna clara: “cero consumo” energético los fines de semana para organismos estatales.

Pero más allá de los anuncios oficiales, la reacción popular revela el verdadero impacto. En redes sociales, la indignación crece. Muchos ciudadanos cuestionan por qué el sacrificio vuelve a recaer sobre la población mientras continúan inversiones hoteleras y privilegios para cuadros y dirigentes. Otros denuncian la falta de alternativas reales para cocinar, con precios del carbón que superan los 3,000 pesos.

Testimonios sobre abusos, cobros ilegales y deterioro de servicios básicos alimentan una sensación generalizada de cansancio y frustración. Mientras el discurso oficial habla de resistencia y disciplina, en la calle se impone otra verdad: Cienfuegos no está resistiendo, está sobreviviendo.

Fuentes: Periódico 5 de Septiembre y otros medios locales


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