El descontento social en Cuba alcanzó niveles sin precedentes durante julio, cuando el Observatorio Cubano de Conflictos (OCC) documentó 1.415 protestas, denuncias y expresiones críticas, la cifra mensual más elevada desde que la organización comenzó a elaborar sus registros.
El informe atribuye este récord a una combinación explosiva de factores: los prolongados apagones, la escasez de agua y alimentos, la inflación, el deterioro de los servicios públicos, la inseguridad ciudadana y el agravamiento de la crisis sanitaria. A este escenario se suma una respuesta represiva cada vez mayor por parte de las autoridades.
Según explicó Rolando Cartaya, director de proyectos de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba e investigador principal del OCC, el registro de julio superó la marca anterior de 1.333 incidencias, alcanzada en diciembre de 2025.
Los servicios públicos concentraron la mayor cantidad de denuncias, con 320 registros, impulsados principalmente por el colapso del sistema eléctrico. El mes estuvo marcado por tres apagones generales y cortes que, en algunas zonas, superaron las 80 horas consecutivas. La falta de electricidad agravó además la crisis del agua, la conservación de alimentos y el funcionamiento de servicios esenciales.
El observatorio contabilizó más de 70 protestas presenciales, la mayoría en La Habana, aunque también se registraron manifestaciones en Santiago de Cuba, Artemisa, Guantánamo y Cienfuegos. Los participantes recurrieron a cacerolazos, bloqueos de calles, quema de basura y consignas como "Libertad", "Abajo la dictadura" y "Patria y Vida".
Aunque las manifestaciones presenciales fueron menos numerosas que las 107 contabilizadas en junio, el OCC considera que su magnitud continúa siendo excepcionalmente alta y refleja un creciente desafío ciudadano al poder.
La situación económica también se reflejó en 130 denuncias relacionadas con alimentación, inflación y agricultura. El informe recoge testimonios de personas que sobreviven con una sola comida diaria, jubilados que piden ayuda para alimentarse y familias que perdieron sus escasas provisiones debido a los apagones.
La inseguridad ciudadana representó otra fuente importante de preocupación, con 121 denuncias y un saldo de 40 muertes violentas, entre homicidios, robos con resultado fatal, feminicidios y otros hechos de violencia. El reporte también alerta sobre el incremento de los asaltos y la expansión de fenómenos como el consumo y tráfico de drogas.
El deterioro del sistema sanitario sumó otras 44 denuncias, relacionadas con hospitales en malas condiciones, falta de medicamentos, carencia de equipos médicos y prolongadas listas de espera para intervenciones quirúrgicas. La circulación de enfermedades como el dengue y el chikungunya aumenta la preocupación en un país donde los servicios de salud atraviesan una profunda crisis.
Mientras crece el malestar, también aumenta la represión. El OCC registró 219 denuncias de actos represivos en julio, casi un 40 % más que el mes anterior. Detenciones, vigilancia, despliegues policiales y militares y acciones contra opositores, activistas y periodistas independientes formaron parte de la respuesta oficial.
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