La disputa por el Canal de Panamá volvió a ocupar un lugar central en el discurso internacional de Donald Trump. Durante un acto conmemorativo por el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos, el presidente estadounidense aseguró que no permitirá que China amplíe su influencia sobre una de las rutas comerciales más estratégicas del planeta. Sus declaraciones reavivan una controversia que ha marcado las relaciones entre Washington, Pekín y Panamá durante los últimos meses, en medio de crecientes tensiones económicas, comerciales y de seguridad.
Donald Trump volvió a colocar al Canal de Panamá en el centro del debate geopolítico al advertir que Estados Unidos no permitirá que China gane control o influencia sobre la vía interoceánica que conecta los océanos Atlántico y Pacífico.
Durante un discurso pronunciado en Dakota del Norte, el mandatario aseguró que Pekín intenta aumentar su presencia en una infraestructura que considera vital para los intereses estadounidenses. “China está intentando apoderarse del Canal de Panamá y no puedo permitir que eso suceda”, afirmó ante cientos de asistentes.
Trump también aprovechó la ocasión para reiterar sus críticas históricas a la transferencia del canal a Panamá en 1999. Según expresó, Estados Unidos realizó enormes sacrificios humanos y económicos para construir la obra y considera que la decisión de entregarla fue un error estratégico.
El presidente recordó que miles de trabajadores murieron durante la construcción y calificó el canal como una de las inversiones más importantes realizadas por Estados Unidos en el extranjero. Además, criticó las tarifas aplicadas al tránsito de embarcaciones y sostuvo que Panamá ha obtenido importantes beneficios económicos desde que asumió la administración total de la ruta.
Las declaraciones se producen en un contexto de creciente rivalidad entre Washington y Pekín. Desde inicios de 2025, la administración Trump ha manifestado preocupación por la presencia de empresas vinculadas a China en sectores estratégicos panameños, especialmente en áreas portuarias y logísticas cercanas al canal.
La tensión aumentó después de que Panamá decidiera alejarse de algunos proyectos impulsados por China y revisara concesiones otorgadas a compañías extranjeras. Estas medidas fueron interpretadas por analistas como una señal del peso que mantiene Estados Unidos sobre la política regional.
Por su parte, el gobierno panameño ha insistido en que el Canal de Panamá se encuentra bajo control exclusivo de las autoridades nacionales y ha rechazado las acusaciones de una supuesta influencia extranjera sobre su gestión.
Sin embargo, las palabras de Trump confirman que el canal seguirá siendo un punto sensible dentro de la competencia estratégica entre las dos mayores potencias del mundo, en una disputa que trasciende las fronteras panameñas y afecta directamente al comercio internacional y al equilibrio político global.
Fuente: EFE, Daniel Mayakovsky
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