El traslado de Nicolás Maduro desde el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn hasta un tribunal federal en Manhattan marca este lunes el inicio formal del proceso judicial que Estados Unidos mantiene contra el exmandatario venezolano, acusado de cargos relacionados con narcotráfico y terrorismo. El operativo, ejecutado bajo estrictas medidas de seguridad, incluyó el uso de un helicóptero federal y un posterior convoy blindado hasta la sede judicial del Distrito Sur de Nueva York.
Maduro fue visto caminando con dificultad, escoltado por miembros de la DEA y vistiendo un uniforme color café, un tono no habitual en su vestimenta.
Maduro fue presentado ante el juez federal Alvin K. Hellerstein, quien supervisa la causa basada en el Título 21, Sección 960a del Código Penal estadounidense, que contempla delitos de conspiración narcoterrorista vinculados al tráfico internacional de drogas con impacto directo en Estados Unidos. Según la acusación, el dirigente venezolano habría participado durante años en una estructura que facilitó el envío de grandes volúmenes de cocaína hacia Norteamérica, en coordinación con organizaciones armadas y redes criminales transnacionales.
El traslado se produjo apenas 48 horas después de que fuerzas estadounidenses ejecutaran la operación denominada “Resolución Absoluta”, que culminó con la captura de Maduro en territorio venezolano. Desde su llegada a Estados Unidos, el dirigente permanece recluido en una instalación federal utilizada para detenidos de alto perfil, la misma que ha albergado a figuras como Joaquín “El Chapo” Guzmán y Ghislaine Maxwell.
Fuentes judiciales confirmaron que en esta primera comparecencia se notificaron formalmente los cargos y se estableció el calendario preliminar del proceso. También se evaluaron las condiciones de detención y las medidas de seguridad especiales, dado el perfil político del acusado y las implicaciones internacionales del caso. La Fiscalía insiste en que se trata de un proceso estrictamente judicial y no de una acción política, subrayando que los cargos se sustentan en investigaciones iniciadas hace varios años.
El traslado de Maduro al tribunal ha generado reacciones inmediatas a nivel internacional. Mientras algunos gobiernos han reclamado su liberación alegando violaciones a la soberanía venezolana, otros han pedido que el juicio se desarrolle con plenas garantías y transparencia. En Venezuela, el vacío de poder continúa alimentando la incertidumbre política, con Delcy Rodríguez asumiendo funciones como presidenta encargada y llamando al diálogo internacional.
El proceso judicial contra Maduro se perfila como uno de los casos más relevantes de la justicia federal estadounidense en materia de narcoterrorismo, tanto por la magnitud de las acusaciones como por su impacto geopolítico en la región.
Fuentes: Ok diario, Reuters, El Tiempo, Rtve
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