Una nueva regulación impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump comenzó a entrar en vigor y podría afectar a miles de conductores de camiones inmigrantes en Estados Unidos, incluidos muchos latinoamericanos y cubanos que han encontrado en ese sector una forma de sustento.
La norma, aprobada por el Departamento de Transporte, establece que ciertos inmigrantes —entre ellos solicitantes de asilo, refugiados o beneficiarios del programa Deferred Action for Childhood Arrivals— no podrán obtener ni renovar licencias de conducir comerciales (CDL), indispensables para trabajar como camioneros.
Según estimaciones oficiales, alrededor de 200.000 conductores inmigrantes poseen este tipo de licencias en Estados Unidos. Bajo la nueva regulación, quienes actualmente cuentan con una CDL no la perderán de inmediato, pero sí dejarán de poder renovarla cuando expire.
La decisión forma parte de una política más amplia de endurecimiento migratorio que la administración Trump ha venido impulsando en distintos sectores laborales.
El secretario de Transporte, Sean P. Duffy, defendió la medida asegurando que busca reforzar la seguridad vial.
“Durante demasiado tiempo se ha permitido que conductores extranjeros abusen del sistema de licencias comerciales”, declaró el funcionario al anunciar la normativa.
Las autoridades han señalado que uno de los problemas es la dificultad para verificar el historial de conducción de algunos inmigrantes en sus países de origen. La administración también ha citado varios accidentes ocurridos el año pasado que involucraron a camioneros inmigrantes como argumento para justificar las nuevas restricciones.
Sin embargo, organizaciones civiles y abogados especializados en derechos laborales han cuestionado la medida, argumentando que no existen pruebas de que los conductores inmigrantes provoquen más accidentes que los estadounidenses.
Además, recuerdan que para obtener una licencia comercial en el país todos los conductores —sin importar su estatus migratorio— deben completar cursos de formación y aprobar exámenes estrictos de conducción.
La normativa también llega en un momento delicado para la industria del transporte por carretera, un sector clave para la economía estadounidense. De acuerdo con asociaciones del sector, los camiones transportan más del 70 % de las mercancías que se mueven dentro del país, desde alimentos hasta maquinaria industrial.
Durante años, la industria ha enfrentado problemas para atraer trabajadores debido a las largas jornadas, el tiempo prolongado lejos de casa y las condiciones laborales exigentes. Ante esta situación, muchos inmigrantes han ocupado esos puestos de trabajo.
Algunos expertos advierten que la nueva regulación podría provocar una reducción de conductores disponibles y, como consecuencia, incrementos en los costos del transporte, lo que eventualmente podría reflejarse en precios más altos para los consumidores.
En paralelo, el Departamento de Transporte también ha reforzado otros requisitos para el sector. Entre ellos, la aplicación más estricta de las pruebas de dominio del inglés para conductores comerciales y la revisión de centros de formación de camioneros. De hecho, cerca de 3.000 escuelas de conducción perdieron su acreditación federal recientemente por no cumplir con los estándares exigidos.
Mientras tanto, en el Congreso se discuten propuestas aún más restrictivas. El senador Jim Banks presentó un proyecto de ley que busca revocar de forma inmediata las licencias comerciales a inmigrantes incluidos en estos programas migratorios.
Fuente: The Washington Post
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