La Justicia de Estados Unidos presentó una acusación formal ampliada en la que, además de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, otros cuatro importantes personajes del entorno chavista figuran como coacusados por delitos relacionados con narcotráfico, narco‑terrorismo y conspiración para importar cocaína a territorio estadounidense, según informes de Martí Noticias y el corresponsal Mario Pentón.
La acusación, desclasificada por el Departamento de Justicia el pasado 3 de enero, identifica a seis personas como parte de una supuesta empresa criminal transnacional que utilizó instituciones del Estado venezolano para facilitar la producción y movimiento de grandes cantidades de cocaína hacia Estados Unidos.
Entre los coacusados figura Diosdado Cabello Rondón, actual ministro del Interior y una de las figuras más influyentes del régimen chavista, señalado de participar en la administración de redes de tráfico de drogas y de mantener estrechos vínculos con organizaciones criminales internacionales.
También aparece Ramón Rodríguez Chacín, exministro del Interior de Venezuela y veterano político que, según la acusación, habría desempeñado un papel clave en garantizar la protección y logística para los envíos de narcóticos.
Otro de los señalados es Nicolás Ernesto Maduro Guerra, hijo de Nicolás Maduro y Cilia Flores, conocido como “Nicolasito”, quien es acusado de coordinar rutas logísticas, discutir intercambios de armas por cocaína con grupos armados y participar directamente en las operaciones de tráfico hacia Estados Unidos.
Asimismo, la acusación incluye a Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero”, líder de la organización criminal venezolana Tren de Aragua, presuntamente implicado en proporcionar protección armada y apoyo operativo a la red de narcotráfico dirigida por el círculo cercano de Maduro.
El documento de cargos detalla que todos ellos, junto con Maduro y Flores, estarían implicados en una vasta trama de tráfico de cocaína durante décadas, que involucró alianzas con cárteles extranjeros, grupos armados en Colombia y redes de contrabando que enviaron grandes volúmenes de drogas a través de rutas internacionales con destino a Estados Unidos.
Tanto Nicolás Maduro como Cilia Flores se declararon inocentes de los cargos ante un juez federal de Manhattan, donde el caso será procesado bajo la jurisdicción del Distrito Sur de Nueva York.
El presidente depuesto negó las acusaciones y sostuvo que su detención fue ilegítima, afirmando que aún se considera el mandatario constitucional de Venezuela.
La inclusión de estos cuatro coacusados —Cabello, Rodríguez Chacín, Maduro Guerra y Guerrero Flores— amplía significativamente el alcance del caso, que Estados Unidos presenta como una lucha contra el narcotráfico transnacional y el narco‑terrorismo, e incrementa la presión internacional sobre el liderazgo chavista mientras se desarrolla el proceso judicial.
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