En una entrevista concedida al diario Tiempo Argentino en noviembre de 2015, Mariela Castro Espín, hija de Raúl Castro, se pronunció sobre varios temas polémicos, defendiendo las políticas de género del gobierno cubano y respondiendo a preguntas sobre la violencia hacia las mujeres y la comunidad LGBTQ+ en la isla.
Castro Espín, quien dirige el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), negó que en Cuba existan casos de femicidios, asegurando que en la isla "no tenemos, por ejemplo, femicidios. Porque Cuba no es un país violento". Esta afirmación la justificó al señalar que "esto es un efecto de la Revolución". A pesar de realizar campañas para promover los derechos de las mujeres, el gobierno cubano y los medios oficiales suelen omitir información sobre violencia de género en la isla.
Aseguró que el ambiente en Cuba favorece a las mujeres, mencionando que “la cosa buena es que las mujeres estamos organizadas y eso da mucha fuerza”, haciendo referencia a la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), fundada por su madre Vilma Espín y que está bajo control del gobierno. También destacó que Cuba es “el tercer o cuarto país con mayor presencia de mujeres en el parlamento” y resaltó el alto número de mujeres graduadas en universidades, además de afirmar que en el país se logró la paridad salarial desde 1959.
Sobre la prostitución, la sexóloga comentó que en Cuba “no la consideramos trabajo, porque en Cuba hay otras alternativas, pero al que se persigue es al proxeneta”. Según ella, es importante tratar este tema “cuidadosamente para no estigmatizar”.
En cuanto a la persecución de homosexuales durante la Revolución, Castro Espín justificó la actuación del régimen de su tío Fidel Castro, reconociendo los errores cometidos. “Todo el mundo quería que la primera revolución de América Latina fuera perfecta. Pero no es posible. Los pueblos que quieran hacer revoluciones lo entenderán. No se puede saberlo todo, se cometen errores”, expresó. Además, recordó que su padre le había dicho: "Fue un salto al abismo. Queríamos hacer justicia, pero no sabíamos cómo se hacía".
Castro Espín defendió la labor del gobierno revolucionario, añadiendo que la generación que impulsó la revolución "ha hecho un gran esfuerzo, le merecemos un respeto que no podemos obviar". Según la sexóloga, las ideas que en su momento se consideraron “biologicistas o patologizadoras” también formaron parte de la vanguardia del movimiento.
Su visita a Buenos Aires, donde participó en las jornadas organizadas por el Ministerio de Educación en el marco del programa de Intercambio sobre Buenas Prácticas en Educación Sexual Integral (ESI), fue también parte de la entrevista que provocó gran interés por sus posturas sobre estos temas delicados.
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