El expresidente de Venezuela Nicolás Maduro y el polémico rapero estadounidense Tekashi 6ix9ine están recluidos actualmente en el Centro de Detención Metropolitano (MDC) de Brooklyn, una prisión federal en Nueva York conocida por sus condiciones duras, escasez de recursos y múltiples quejas sobre violencia interna y deficiencias de infraestructura.
Maduro fue capturado el 3 de enero de 2026 durante una operación militar y policial liderada por fuerzas estadounidenses. Tras su traslado desde Venezuela, Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores comparecieron ante un tribunal federal en Manhattan, donde se declararon no culpables de cargos que incluyen narcotráfico y conspiración internacional, entre otros delitos graves.
Mientras tanto, el rapero Tekashi 6ix9ine, cuyo nombre real es Daniel Hernández, ingresó al MDC de Brooklyn el 6 de enero de 2026 para comenzar a cumplir una condena de tres meses de prisión por violar los términos de su libertad condicional, tras múltiples incidentes que involucraron posesión de drogas y agresión a otra persona.
Hernández, de 29 años, se presentó voluntariamente ante las autoridades acompañado del creador de contenido Adin Ross, con parte del momento transmitido en vivo a través de redes sociales.
Antes de su ingreso, el rapero publicó varios mensajes en sus redes sociales celebrando la coincidencia de estar en la misma instalación donde se encuentra Maduro. En un video difundido en Instagram, dijo que estaba “por ir a conocer al presidente de Venezuela” y bromeó sobre formar “el mejor equipo de baloncesto” entre los presos famosos del centro. También mencionó que esperaba conocer a otros internos de alto perfil, como Luigi Mangione, acusado de asesinar al director ejecutivo de una compañía estadounidense.
El MDC de Brooklyn ha sido históricamente criticado por su entorno difícil. Jueces federales y grupos defensores de derechos humanos han descrito la prisión como un lugar con condiciones deficientes, violencia interna y problemas de higiene y seguridad, incluso llegando a llamarlo “infierno en la tierra” por parte de algunos empleados judiciales y medios.
La presencia simultánea de figuras tan dispares —un exmandatario acusado de delitos federales complejos y un artista de música urbana cumpliendo una pena menor por violaciones a su libertad supervisada— ha captado la atención mediática internacional, generando reacciones y debates sobre el sistema de justicia estadounidense y sus procedimientos para presos de alto perfil.
Perfiles: Telemundo, AFP / AP News
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