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Futbolista cubano Maikel Chang recuerda el castigo por emigrar a EEUU: “Estuve 8 años sin ver a mi mamá”

Redacción de CubitaNOW

Estados Unidos, Sociedad, America Latina, Deportes, Cuba, Futbol

El futbolista cubano Maikel Chang, quien juega en la Major League Soccer (MLS), lamentó la sanción que debió cumplir por abandonar la isla con el sueño de desarrollar una carrera profesional en el deporte.

En tal sentido, recordó cómo las autoridades cubanas en 2020 le negaron la entrada a la isla, cuando le faltaban unos meses para cumplir los ocho años que el gobierno aplica a los llamados “desertores” impidiéndoles volver al país en ese lapso.

“Fue bien duro, no había visto a mi mamá en ocho años. Fui al aeropuerto y cuando estaba entregando el pasaporte, salió una persona y me dijo: "usted no puede abordar este avión, pues el gobierno de Cuba no te deja". Todavía no había cumplido los ocho años como tal, pues me fui en 2012, en octubre, y estaba volviendo en enero de 2020. Pero, ¿por unos meses me vas a decir que no puedo entrar a mi país?”, cuestionó.

“El mundo se me vino abajo, pues llevaba mucho tiempo sin ver a mi mamá. Tomé el teléfono y le dije: "mami, no me dejaron entrar". De Cuba no me quisieron decir nada, pero a mi mamá la tuvieron que llevar para un policlínico por aquello. Es difícil de perdonar, porque fue muy duro, pero aquí estamos, en Cuba”, agregó en declaraciones a la revista Play Off.

Actualmente, Chang se encuentra de visita en Cuba y visita la isla para encontrarse con su familia. El jugador de 31 años reside en Utah y aprovecha los inviernos para trasladarse a su país natal. “No se hace nada, no es sencillo, pero si eres como yo, la vida es muy tranquila. Hace mucho frío y ni te imaginas la cantidad de nieve que me estoy ahorrando ahora acá en Cuba”, dijo.

Sobre la decisión de emigrar, comentó que en aquel entonces no había forma de buscar contratos en el exterior. Después del premundial sub-23, en Estados Unidos, volvió a la isla una lesión del tobillo. El equipo mayor iba a empezar con una preparación para buscar la clasificación para el mundial de Brasil, pero decidieron no convocarlo por estar lesionado.

“Lo tomé muy mal: si soy un jugador que te interesa y hasta ese momento lo había hecho bien, ¿por qué por una lesión me vas a separar del equipo? Mejor trata de recuperarme, pero, simplemente, me hicieron a un lado y estuve unos meses en casa, sin hacer nada, sin jugar fútbol”, explicó.

“Me di cuenta de que si me echaban a un lado al otro día: ¿qué iba a ser de mi vida? Yo quería jugar fútbol, que era mi vida y tenía como 19 o 20 años. También, soñaba con ser profesional y pensé en ese momento que podía hacerlo. Me dije: la próxima vez que me convoquen al equipo nacional, voy a tener que dar el paso y más, por la manera en que me trataron”, agregó.

Cuando lo llamaron nuevamente para integrar la selección nacional en un juego contra Canadá, decidió marcharse “en silencio”. “Solo se lo conté a Heviel Cordovés, el compañero con quien abandoné la selección, y después le conté a mi mamá”, dijo.

“Era muy joven, sabía que, en ese momento, no podría regresar a Cuba. La ley, entonces, decía que, si abandonabas una delegación, no podías regresar a Cuba y después fue que pusieron la ley de los ocho años. Era una decisión dura, porque no ibas a ver más a la gente del barrio, a la familia”, comentó.

Chang habló de las dificultades que debió superar al principio como migrante. En el primer año con el Charleston Battery, de la USL, sufrió una lesión del bíceps femoral y vivió como tres años con ella, entrenando y sin poder recuperarse. Pensó en dejar definitivamente el futbol, pero Heviel y Mario Lara lo convencieron de seguir.

“Trabajé en la construcción y montando cocinas. Lo hacía cuando la temporada acababa, que era muy corta, y tenía como unos tres meses en los que no hacía nada. Había otros amigos con quienes jugaba, que me ayudaban a hacer otros tipos de trabajo. Hice un poco de todo”, recordó.

“Llegué y no tenía ninguna familia, ni primos, ni tíos, a nadie. Heviel y yo dormíamos en un colchón de aire, en casa de un amigo de Odisnel Cooper, amigo nuestro y que también fue compañero de selección. El colchón, por la madrugada, se desinflaba. Teníamos que inflarlo unas tres veces en la noche. Así estuvimos unos tres meses hasta que entramos en el equipo”, detalló.

Chang juega con el Real Salt Lake, de la ciudad de Salt Lake City en Utah. “En la MLS, todos son jugadores de primer nivel y se nota. El juego es diferente, tienes que pensar rápido, hacer cosas que en el segundo nivel no eran iguales”, expuso.

Pese a los disgustos, Chang confiesa que le gustaría volver a jugar con el equipo nacional, algo que las autoridades de la isla le han negado por la forma en que abandonó el país. Sin embargo, cree que “tienen que cambiar muchas cosas para que uno se entusiasme por representar a Cuba”.

“No es solo ponerte el uniforme y entrar al terreno, hay cosas afuera que mejorar. La mentalidad de los directivos no ha cambiado. Para competir a un nivel alto, debes tener una mentalidad más profesional”, señaló.

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