Un ciudadano español que permanecía oculto en Cuba tras evadir la justicia de su país fue finalmente enviado de regreso a España para cumplir una condena por delitos sexuales contra una menor.
Se trata de Martiño Ramos Soto, de 50 años, quien fue trasladado este miércoles a Madrid después de aceptar voluntariamente su extradición, según fuentes cercanas al proceso.
El individuo había sido condenado en España a más de 13 años de prisión por abusar sexualmente de una alumna menor de edad durante varios años. Tras conocerse la sentencia en 2025, el acusado no se presentó para cumplir la pena y abandonó el país, iniciando una fuga internacional.
De acuerdo con la reconstrucción de su recorrido, el prófugo viajó por varios países de América Latina antes de establecerse en Cuba, donde intentó pasar desapercibido bajo una identidad falsa. Durante su estancia en La Habana, utilizó el nombre de “Martín Soto” y se presentó como fotógrafo, integrándose en círculos culturales de la capital.
Según reportes, mantenía actividad en redes sociales y habría utilizado su supuesta labor artística para acercarse a jóvenes, aunque en la isla no se registraron denuncias en su contra.
Las autoridades cubanas, a través de la Policía Nacional Revolucionaria, tenían conocimiento de su presencia en el país, aunque su detención no se produjo de inmediato. Finalmente, fue arrestado en noviembre tras una solicitud internacional emitida por la justicia española, en coordinación con la Audiencia Provincial de Ourense.
El caso fue considerado prioritario por las autoridades españolas, que lo incluyeron en una lista de fugitivos buscados por delitos graves. La colaboración entre ambos países permitió su localización y posterior traslado.
Además de su labor como docente, Ramos Soto había tenido visibilidad en su localidad de origen por su actividad en el ámbito cultural y su vinculación a movimientos políticos, lo que incrementó la atención pública sobre el caso.
Su extradición pone fin a meses de evasión y abre el camino para que cumpla la condena impuesta en España. El proceso también refleja la cooperación internacional en materia judicial, aunque vuelve a poner sobre la mesa el uso de Cuba como destino por parte de personas que intentan evadir la justicia de otros países.
Fuente: EFE