Más de 150 horas de vuelos de vigilancia realizados por aeronaves militares estadounidenses alrededor de Cuba desde febrero de 2026 han elevado la tensión entre Washington y La Habana. Según reportes publicados por medios estadounidenses, las operaciones incluyen aviones de reconocimiento, inteligencia electrónica y drones de alta altitud que han operado cerca de la isla durante los últimos meses. Aunque funcionarios estadounidenses aseguran que no existe una operación militar en preparación, el aumento de estas misiones ocurre en un contexto marcado por nuevas sanciones, crisis energética en Cuba y un deterioro acelerado de las relaciones entre ambos gobiernos.
Aeronaves militares de Estados Unidos han realizado más de 150 horas de vuelos de vigilancia alrededor de Cuba desde febrero de este año, según información publicada recientemente por el Wall Street Journal basada en registros y mapas de rastreo aéreo.
El reporte señala que desde el 4 de febrero se han identificado más de 20 misiones de reconocimiento en las inmediaciones de la isla. La mayoría de los vuelos habrían partido desde instalaciones militares estadounidenses ubicadas en Jacksonville, Florida, y se concentraron principalmente en áreas cercanas a La Habana y el oriente cubano.
Entre las aeronaves utilizadas figuran el P-8A Poseidon, especializado en patrullaje marítimo; el RC-135V Rivet Joint, dedicado a inteligencia de señales; y el dron MQ-4C Triton, diseñado para misiones de vigilancia de larga duración y gran altitud. Algunos de estos vuelos se habrían realizado a menos de 64 kilómetros de las costas cubanas, aunque sin entrar oficialmente en el espacio aéreo de la isla.
Expertos consultados por medios estadounidenses consideran que el elemento más significativo no es únicamente la frecuencia de las operaciones, sino el hecho de que muchas de ellas hayan sido visibles y rastreables públicamente. Analistas de seguridad interpretan esa exposición como una posible señal política dirigida al gobierno cubano.
Las operaciones coinciden con un momento de fuerte deterioro en las relaciones entre Washington y La Habana. Desde comienzos de 2026, la administración estadounidense ha incrementado las sanciones económicas contra Cuba y endurecido las restricciones relacionadas con comercio, combustible y operaciones financieras vinculadas a la isla.
En paralelo, Cuba atraviesa una compleja crisis energética y económica marcada por apagones prolongados, escasez de combustible y dificultades en el abastecimiento de productos básicos. Autoridades cubanas han denunciado repetidamente que las sanciones estadounidenses agravan la situación interna del país.
El gobierno cubano también reaccionó públicamente a los vuelos de vigilancia. Funcionarios de La Habana calificaron las operaciones como una acción de presión política y denunciaron lo que consideran una estrategia de intimidación por parte de Washington.
A pesar del aumento de las operaciones militares en la región, funcionarios estadounidenses citados por medios internacionales han asegurado que los vuelos forman parte de actividades de inteligencia y monitoreo habituales y no representan una preparación inmediata para acciones militares contra Cuba.
Sin embargo, la intensidad y continuidad de las misiones han generado preocupación y especulación tanto en círculos políticos como entre analistas internacionales, debido al nivel de tensión alcanzado entre ambos países durante los últimos meses.
Fuente: The Wall Street Journal