La imagen de varios vecinos deshuesando una caja de pollo echada a perder para cocinarla al carbón y evitar que terminara en la basura resume la difícil realidad que enfrentan miles de familias cubanas. En medio de los prolongados apagones, la escasez de alimentos y la falta de gas para cocinar, cada producto adquirido representa un enorme sacrificio económico. Por eso, perder una caja de pollo no solo significa quedarse sin comida, sino también ver desaparecer el esfuerzo de meses de ahorro o echar por el caño la ayuda de un hijo o un padre. El video, difundido en redes sociales desde La Habana del Este, se ha convertido en un reflejo de una crisis que golpea cada vez con más fuerza la vida cotidiana de la población.
Los prolongados cortes de electricidad continúan dejando escenas que muestran el deterioro de las condiciones de vida en Cuba. Esta vez, una vecina de La Habana del Este compartió en redes sociales cómo varios residentes del barrio unieron esfuerzos para intentar aprovechar una caja de pollo que comenzó a descomponerse tras permanecer horas sin refrigeración debido a los apagones.
La protagonista del video relató que se levantó a las cinco de la mañana con la esperanza de que regresara el servicio eléctrico para cargar las baterías, encender el refrigerador y realizar las tareas habituales del hogar. Sin embargo, la corriente nunca llegó y, al abrir el congelador, descubrieron que el pollo de una vecina se había echado a perder.
Lejos de resignarse a perder uno de los alimentos más difíciles de conseguir en el país, decidieron deshuesar la carne, limpiarla con sal y cocinarla al carbón para consumirla de inmediato y compartirla entre varias familias del vecindario.
La mujer confesó que había prometido no volver a cocinar con carbón, pero las circunstancias la obligaron a recurrir nuevamente a ese método. En su testimonio también describió una realidad que se repite en numerosos hogares: comidas echadas a perder, niños con hambre y la incertidumbre sobre qué podrán llevar a la mesa al día siguiente.
El episodio ocurre en medio de una de las peores crisis energéticas registradas en la Isla. En apenas unos días, el Sistema Eléctrico Nacional sufrió varios colapsos totales, mientras los apagones de muchas horas se han convertido en parte de la rutina de millones de cubanos.
Las consecuencias van mucho más allá de la falta de iluminación. Sin electricidad no funcionan los refrigeradores, se pierden alimentos comprados con enormes sacrificios y muchas familias, ante la escasez de gas licuado, se ven obligadas a cocinar con carbón o leña, cuyo precio también se ha disparado.
La historia de esta comunidad refleja la capacidad de solidaridad que aún persiste entre los vecinos, pero también evidencia el nivel de precariedad que vive el país. Hoy, conservar los alimentos se ha convertido en un desafío diario y rescatar un poco de pollo antes de perderlo por completo ya no es una anécdota aislada, sino una muestra de la lucha constante de los cubanos por garantizar la comida de cada día.
Fuente: Karla Arelis
Rescatan con vida a una persona tras más de 20 días bajo escombros en Venezuela(Video)
Hace 23 horas