"La vida, con sus cambiantes circunstancias y giros inesperados, siempre nos pone ante situaciones en que debemos elegir determinada opción. Nuestros conocimientos, facultades e intereses son los que nos permiten consumar la decisión más apropiada. Por supuesto, en cuestiones que involucren a un número mayor de personas, la elección va de la mano de la concertación, o sea, hay que optar por aquellas proposiciones que, sin ser exactamente las que ansiamos, no atenten contra nuestros intereses ni los de nuestros semejantes.
"Sobre todo en cuestiones colectivas, elegir siempre implica cierto grado de disposición a acceder en aspectos no esenciales, así como a negociar con distintos sujetos para definir la opción más conveniente para unos y otros. De modo que la oportunidad de elegir deviene componente sustancial para la educación cívica y la armonía colectiva".
Estas palabras del poeta Manuel García Verdecia, máster en Historia y Cultura Cubana dejan bien en claro que elegir no solo es un derecho sino un deber: "Nuestra elección implica un compromiso con las aspiraciones propias y ajenas... Al tener la posibilidad de elegir, el individuo activa sus facultades para el análisis de las circunstancias y necesidades vitales... lo lleva a sopesar posibilidades, decantar opciones y entrever perspectivas".
"La elección a la que toda persona tiene derecho es un reto para definir nuestras capacidades de conectarnos e interrelacionarnos con los conciudadanos, así como un expediente para sentirnos parte viva de una comunidad.
Cuando un estado garantiza a sus ciudadanos la oportunidad de que escojan a los individuos que van a reprentarlos está mostrando su carácter de entidad al servicio de sus electores y, por tanto, su consideración hacia el criterio de los ciudadanos.
"Una mejor relación ciudadanía-Estado se basa en la confianza, en que las decisiones tomadas son las deseadas y apropiadas. Además, de hecho, constituye un pacto tácito en el que una parte se compromete a decidir cuál es la opción de servidor público más pertinente para las exigencias del momento, mientras la otra asume sobre su conciencia el peso de la implicación de sus actos .
"La facultad de elegir no solo posibilita a la colectividad el disponer quién puede servirla mejor sino que le ofrece la oportunidad de impugnar una resolución que no se avenga con lo acordado e, incluso, revocar al elegido"
Más claro ni el agua: primero, los actuales dirigentes fueron impuestos; segundo, las elecciones son una farsa y tercero, no representan a nadie.
Como afirmara José Martí: «el jefe de un país es un empleado de la Nación, a quien la Nación elije por sus méritos para que sea en la jefatura mandatario y órgano suyo". Dicho está: ¿acaso esto es lo que tiene Cuba por gobierno?
Imagen principal: Sasha Durán / CXC.
Versión de lo escrito por Manuel García Verdecia, poeta, narrador, traductor, editor y crítico cubano. Máster en Historia y Cultura Cubana.
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