En una declaración que busca frenar la alarma internacional, el secretario de Estado de Estados Unidos Marco Rubio negó enfáticamente que Washington esté “en guerra” con Venezuela tras la reciente captura de Nicolás Maduro. En una entrevista concedida al programa Meet the Press de la cadena NBC, Rubio calificó la operación como una acción de cumplimiento de la ley estadounidense en el marco de la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, y no como una invasión militar o un acto de guerra contra el Estado venezolano.
Rubio explicó que la intervención se realizó para ejecutar una orden judicial estadounidense vinculada a cargos de narcotráfico, crimen organizado y violaciones a las leyes de Estados Unidos que pesan sobre Maduro y otros altos funcionarios del régimen chavista. Según el jefe de la diplomacia estadounidense, esta acción fue coordinada por el Departamento de Justicia, el Pentágono y la Guardia Costera en una operación limitada, precisa y legal, sin carácter expansivo ni intención de ocupación territorial.
“El pueblo estadounidense no debe creer que estamos en guerra con Venezuela. Esto no fue una invasión ni un ataque militar, fue un operativo de cumplimiento de la ley diseñado para hacer valer las sanciones, detener embarcaciones ligadas al narcotráfico y procesar penalmente a quienes violan sistemáticamente nuestras leyes”, aseguró Rubio, subrayando que la operación duró apenas dos horas y que no se registraron bajas estadounidenses.
Rubio destacó además que la orden judicial ejecutada llevaba tiempo vigente y que lo que hizo la administración del presidente Donald Trump fue actuar sobre esa orden, algo que según él “no había ocurrido con anterioridad; la diferencia es que este presidente hizo algo al respecto”.
Consultado sobre la posibilidad de futuras acciones, Rubio indicó que el gobierno estadounidense mantiene “todas las opciones sobre la mesa”, aunque reiteró que no hay planes de ocupar Venezuela ni de iniciar un conflicto bélico con ese país. “No se trata de guerra, se trata de justicia”, insistió, defendiendo la operación como una medida necesaria para frenar el narcotráfico y restaurar el orden en el hemisferio occidental.
La postura de Rubio ha generado reacciones encontradas a nivel regional y global. Mientras aliados de Estados Unidos han moderado su lenguaje, el gobierno venezolano y sus simpatizantes hablan de una agresión injustificada y una violación del derecho internacional. En medio de tensiones diplomáticas renovadas, el mensaje oficial de Washington es claro: la acción fue legal, limitada y enfocada exclusivamente en hacer cumplir la ley estadounidense, no en declarar una guerra contra Venezuela.
Fuentes: Telemundo Nueva Inglaterra, El Día, AP
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