Toña Salas, una anciana residente en Velasco, Holguín asegura que lleva cerca de dos meses sin recibir arroz por la tienda donde debe adquirirlo y que su jubilación resulta insuficiente para cubrir sus necesidades básicas. Ante la falta de alimentos, depende de la solidaridad de quienes la rodean para poder llevar algo de comida a su mesa.
La situación de Toña Salas, una adulta mayor de Velasco, Holguín expone las dificultades que enfrentan algunos jubilados cubanos para garantizar algo tan básico como la alimentación.
En un testimonio difundido por Cuba Independiente y Democrática (CID), la anciana aseguró que lleva aproximadamente dos meses sin recibir arroz a través de la tienda correspondiente. Para una persona que depende fundamentalmente de una jubilación, la ausencia de este alimento representa un problema que va mucho más allá de una simple demora en la distribución.
Salas explicó que, cuando no tiene comida, debe recurrir a vecinos y familiares. Algunas veces consigue una libra de arroz, café, harina u otros alimentos que puedan compartir con ella.
“Me dan alguna cosa”, dijo al explicar de qué manera logra enfrentar los días en los que no tiene qué comer.
A las dificultades con el suministro se suma su situación económica. La mujer señaló que su chequera todavía no había sido pagada al momento de ofrecer su testimonio y explicó que, incluso cuando recibe ese ingreso, el dinero resulta insuficiente ante los precios que actualmente tienen los productos básicos.
El relato vuelve a mostrar la vulnerabilidad en la que pueden encontrarse los adultos mayores con ingresos limitados, especialmente cuando las entregas de productos básicos sufren interrupciones y los precios del mercado dificultan adquirirlos por otras vías.
Y no hay que andar mucho para encontrar casos como este. Historias de personas mayores que dependen de familiares, vecinos o conocidos para completar su alimentación aparecen cada vez con mayor frecuencia en medio de la crisis económica que atraviesa Cuba.
Para muchos jubilados, la pensión que reciben no representa una garantía suficiente para cubrir comida y otras necesidades esenciales. Cuando además falla el acceso a los productos destinados a la canasta básica, la dependencia de la solidaridad comunitaria puede convertirse en la única alternativa.
El testimonio de Toña no habla únicamente de la falta de arroz. Habla de una mujer mayor que, después de una vida de trabajo, todavía necesita esperar que alguien pueda compartirle un poco de comida para poder alimentarse.
Fuente: Cuba Independiente y Democrática
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