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Desgarrador testimonio de una migrante cubana en México

Redacción de CubitaNOW

Estados Unidos, America Latina

Sayris Morales Leal, una joven cubana de 26 años, contó su traumática experiencia durante el viaje por Centroamérica para llegar a Estados Unidos.

Morales, licenciada en Periodismo, ofreció detalles de la travesía en un reportaje publicado por El Confidencial.

Según su testimonio, cuando llegó a México los coyotes la ubieron a un camión en el que transportarona más de 150 personas.

"¡Todo el mundo irá ahí, y si no quieren se quedan!, nos gritaron los coyotes. En ese momento éramos un grupo de seis, todos cubanos, y aunque no nos gustó la idea del remolque, había que subirse. Como a los 45 minutos de viaje sentimos un estruendo muy grande y un olor a gasolina que no entendíamos qué era. Después, como a la hora y media o dos, el tráiler paró. Nos dijeron que se había roto y pronto seguiríamos en otro. En total éramos 158 personas, había unas veinte mujeres con niños pequeños. Es complicado porque estábamos encerrados herméticamente y tiene que haber calma, no se pueden hacer ruidos ni encender luces. Hay un balde que pasan de un extremo a otro del remolque para orinar y hacer las necesidades ahí", explica.

Según Morales, dentro del remolque había guías que trataban de calmar a los migrantes, "pero cuando llevábamos como una hora detenidos apagaron el aire y nos preocupamos porque por una rendijita se veían luces de policía. Entonces las personas empezaron a desesperarse y encendieron los teléfonos. Ahí fue cuando nos enteramos de que el chofer había atropellado a un motorista".

La joven que salió para Nicaragua y emprendió el viaje junto a su hermano, explica que los coyotes cobran más barato a los cubanos. Mientras ella pagaba unos 5 mil a los traficantes, migrantes de otras nacionalidades tenían que pagar unos 15 mil.

"Es una locura porque llegas y te bajas del autobús, te recogen unos coches tipo película de Rápido y Furioso que no sabes ni de donde salieron. Ellos (los coyotes) te dicen una clave para que te recojan. Esos coches van a una velocidad espantosa y te pasan de uno a otro sucesivamente. Esta parte de la travesía tiene una coordinación muy minuciosa. Todo está listo, no hay espera, es bájate de una cosa y móntate en otra. Es impactante porque uno no está acostumbrado a nada de eso. Es como estar en una película de narcos, de traficantes. Un filme de acción ni siquiera se acerca a la realidad por la adrenalina, la experiencia del miedo. Siempre estás rezando para que la policía no te coja porque no todos los turnos se pueden pagar, solo son los que tengan acuerdos con los coyotes", narró.

"Yo y mi hermano hicimos toda esa parte del viaje —señala Sayris— con dos jóvenes ecuatorianos de 20 y 22 años que eran primos. Ellos pagaban más. La travesía de nosotros valía 5.000 y la de ellos 15.000. Lo mismo pasa con los guatemaltecos y los hondureños, con esas personas tiende a ser todo más caro", puntualizó.

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