El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, afirmó que la escalada de presión de Estados Unidos contra la isla tiene como objetivo provocar una crisis humanitaria, durante un discurso ante la comunidad internacional en Ginebra. La denuncia fue recogida por medios que cubren eventos globales y citas oficiales.
Rodríguez declaró que la administración del presidente Donald Trump ha intensificado el embargo impuesto sobre Cuba desde 1962 al punto de imponer lo que calificó de “bloqueo energético”, derivado de la decisión de Washington de sancionar a países que suministran petróleo a La Habana. Según el jefe de la diplomacia cubana, esta política, más allá de su impacto económico, busca crear una condición de emergencia social en la isla al reducir el acceso a combustible, un recurso esencial para el funcionamiento de servicios básicos.
“Estados Unidos impone ahora un bloqueo energético y se propone crear una catástrofe humanitaria utilizando como pretexto la absurda aseveración de que Cuba constituye una amenaza inusual y extraordinaria a su seguridad nacional”, dijo Rodríguez ante la Conferencia de Desarme.
El canciller cubano calificó las medidas de Washington como “acciones criminales e ilegales que constituyen un despiadado castigo colectivo al pueblo cubano”, y rechazó la caracterización de la isla como una amenaza para la seguridad estadounidense. “Cuba no amenaza a los Estados Unidos ni a ningún otro país”, agregó, reafirmando que su país no busca imponer dominación o intervenir militarmente en terceros estados.
La denuncia de Cuba surge en un contexto de severas limitaciones de combustible y cortes de electricidad en la isla, síntomas de una crisis energética agravada por la reducción de suministros desde Venezuela después de los cambios políticos en ese país. La situación ha tensionado servicios esenciales y ha afectado sectores como transporte, electricidad y operaciones sanitarias.
En su intervención, Rodríguez también apeló a la comunidad internacional a no ser indiferente ante lo que considera una forma de “castigo colectivo” y advirtió que permanecer impasible ante políticas de presión extrema “pone en riesgo a todos los estados sin excepción”.
Además de su participación en la Conferencia de Desarme, el ministro cubano intervino ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, donde reiteró que Cuba trabajará para impedir una crisis humanitaria, aunque advirtió que esto implicará enfrentar penalidades y sufrimientos para su población.