Aunque han pasado varios días desde la Navidad, el gesto de Briana Espino no puede pasar por alto. Esta joven santiaguera, con el apoyo de su familia y de un pequeño negocio privado, decidió llevar un poco de esperanza a quienes más lo necesitan en su ciudad, Santiago de Cuba. Mientras instituciones y organizaciones gubernamentales brillaban por su ausencia, Briana cocinó con leña, enfrentando apagones y escasez, para preparar una cena navideña que llegó a niños, ancianos y personas que viven en las calles.
Los comentarios en la publicación de La Tijera reflejan la admiración y gratitud de la comunidad. Melina expresó: “Créeme, si yo tuviera, haría lo mismo, porque sé lo que es pasar carencia y aún viviendo en Cuba he tratado de ayudar muchísimo”. Juana Guevara añadió: “Hermoso gesto, Dios se lo multiplique, feliz fin de año y próspero Año Nuevo. Dios les colme de infinitas bendiciones”. Otros como Mimi y Ana González coincidieron en felicitar y bendecir a Briana y su familia por su acción desinteresada.
Algunos comentarios destacan la importancia del ejemplo frente a quienes tienen recursos y no actúan. Juana Guevara señaló: “Eso les sirve de ejemplo para quienes teniendo de todo y contando con las donaciones de diferentes países que han mandado y no han hecho nada. El gesto de ustedes demuestra el amor al prójimo”. Elsida Roche añadió una reflexión conmovedora sobre la realidad del país: “Dios los bendiga siempre por ese gesto tan lindo y humilde, sabiendo que ellos tampoco tienen y lo poco que tienen lo están dando. Que esto inspire a otros a hacer lo mismo, porque hay muchas personas pasando hambre en Cuba”.
La historia de Briana es un recordatorio de que la solidaridad y la humanidad surgen del pueblo y no siempre de las instituciones. Su acción, sencilla pero significativa, muestra que incluso en medio de la escasez y las dificultades, el amor al prójimo puede marcar la diferencia y sembrar esperanza. Este acto no solo alimentó cuerpos, sino también corazones, y demuestra que los gestos de bondad trascienden fechas y calendarios. En tiempos difíciles, la iniciativa y la compasión de jóvenes como Briana nos recuerdan que la verdadera Navidad no está en los regalos ni en las celebraciones oficiales, sino en el acto de compartir y cuidar al otro.
Del perfil de La Tijera
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