El activista cubano Adelth Bonne Gamboa fue liberado y ya se encontraba camino a su casa tras ser detenido por agentes policiales. Después de recuperar la libertad, denunció que durante su permanencia en la unidad policial le robaron su laptop, teléfono, micrófono, trípodes y hasta unas galletas que llevaba consigo.
El periodista independiente cubano salió de una unidad policial con las manos lastimadas y sin sus herramientas de trabajo. Su detención en La Habana, la multa impuesta bajo el Decreto-Ley 370 y las amenazas contra él y su entorno familiar vuelven a poner en evidencia las presiones que enfrentan quienes informan de manera independiente en Cuba.
Adelth Bonne Gamboa fue liberado, pero su salida de la unidad policial no puso fin a los problemas. El periodista denunció que sufrió lesiones en las manos y que los agentes le quitaron sus principales herramientas de trabajo: una laptop, un teléfono móvil, un micrófono y varios trípodes. También aseguró que le sustrajeron unas galletas que llevaba para comer durante sus desplazamientos.
Su detención ocurrió en el reparto Santos Suárez, en La Habana. Según el relato difundido sobre el incidente, varios agentes lo esposaron y lo introdujeron en una patrulla sin mostrarle ningún documento que justificara el arresto. Su pareja intentó impedir la detención y también fue agredida cuando trató de proteger el teléfono con el que grababa lo sucedido.
Después de recuperar la libertad, Bonne denunció públicamente la desaparición de sus pertenencias y escribió: «Además de represores, son ladrones».
El periodista cubano José Raúl Gallego siguió el caso y confirmó que las autoridades impusieron a Bonne una multa al amparo del Decreto-Ley 370. Esta normativa, utilizada para sancionar publicaciones en internet que las autoridades consideran contrarias a sus disposiciones, también habría sido acompañada de amenazas de prisión si continúa con su actividad informativa.
El caso no aparece como un hecho aislado. Un informe de ARTICLE 19, publicado en diciembre de 2024, documentó que agentes distribuyeron fotografías de Bonne Gamboa entre personas de su entorno para interrogarlas. En abril de 2025, el Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa (ICLEP) registró amenazas de muerte contra el comunicador. A finales de ese año, CubaNet informó que suspendió su colaboración con el medio después del hostigamiento contra su madre y otras personas cercanas.
El impacto del Decreto-Ley 370 va más allá de una multa económica. Para los periodistas independientes, supone un mecanismo de presión que puede afectar directamente su trabajo. La posibilidad de recibir sanciones por lo que publican en redes sociales genera temor, limita la difusión de denuncias y puede llevar a algunos comunicadores a dejar de informar para evitar represalias.
En la práctica, el caso de Bonne Gamboa refleja cómo pueden combinarse las sanciones administrativas, las detenciones, la vigilancia y las presiones sobre familiares y personas cercanas. Cuando un periodista puede perder sus equipos, recibir amenazas de cárcel o ver a sus familiares sometidos a hostigamiento, informar se convierte en una actividad de alto riesgo.
La liberación de Adelth Bonne Gamboa, por tanto, no significa que haya terminado el hostigamiento denunciado. El comunicador regresa a casa, pero asegura haber perdido sus herramientas de trabajo y continúa bajo la amenaza de nuevas sanciones.
Su caso vuelve a poner sobre la mesa una pregunta fundamental: ¿qué garantías tienen los periodistas independientes en Cuba para informar, denunciar abusos y expresar opiniones sin exponerse a represalias?
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