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Rusia afirmó que Maduro fue traicionado por su entorno: “Conocemos a los responsables”

Redacción de CubitaNOW ~ domingo 25 de enero de 2026

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El gobierno de Rusia reconoció públicamente que la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses fue posible gracias a fallas internas, actos de negligencia y la colaboración de funcionarios del propio aparato de seguridad venezolano con los servicios de inteligencia de Estados Unidos.

Así lo afirmó el embajador ruso en Caracas, Serguéi Melik-Bagdasarov, en una entrevista transmitida por el canal estatal Rossiya-24, donde describió un escenario de deslealtades dentro del régimen chavista que habrían facilitado la operación militar estadounidense que culminó el pasado 3 de enero con la detención del ex gobernante y de su esposa, Cilia Flores.

Según el diplomático, sectores clave de las fuerzas de seguridad venezolanas no actuaron para impedir la incursión. “Naturalmente, muchos agentes del orden locales no hicieron todo lo que pudieron”, señaló, aludiendo a una conducta que calificó como negligente y, en algunos casos, cercana a la traición.

Melik-Bagdasarov aseguró que Moscú tiene identificados a funcionarios que habrían colaborado activamente con agencias estadounidenses antes de la operación. “Conocemos los nombres de estos traidores que trabajaban sistemáticamente para la inteligencia estadounidense y que abandonaron Venezuela tras lo ocurrido”, declaró, sin ofrecer detalles específicos.

La operación, denominada por Washington como “Resolución Absoluta”, incluyó ataques selectivos contra objetivos militares en Caracas y otras regiones estratégicas. Ese mismo día, fuerzas especiales estadounidenses lograron capturar a Maduro y a su esposa, quienes posteriormente fueron trasladados fuera del país y presentados ante un tribunal federal en Nueva York para enfrentar cargos relacionados con narcotráfico y crimen organizado.

Desde Estados Unidos, la acción fue presentada como un golpe directo contra una estructura criminal incrustada en el poder venezolano y como un paso para debilitar al régimen chavista. Tras la captura, Delcy Rodríguez asumió como jefa del régimen, en medio de una reconfiguración acelerada del aparato militar y de inteligencia.

En los días posteriores, Rodríguez designó a una docena de altos oficiales para comandar distintas Zonas Operativas de Defensa Integral (ZODI), en un intento por reforzar el control territorial y contener posibles fracturas internas. También nombró al ex jefe del Sebin como nuevo responsable de su guardia presidencial y como director de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), consolidando un círculo de poder basado en figuras de línea dura.

Un documento firmado por el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, con los nuevos nombramientos, comenzó a circular en medios locales. Además, el jefe del Comando Estratégico Operacional, general Domingo Hernández Lares, felicitó públicamente a los nuevos comandantes a través de su canal de Telegram, destacando su “lealtad” y compromiso con el régimen.

Las declaraciones del embajador ruso dejaron al descubierto las profundas divisiones dentro del aparato de seguridad venezolano. Desde Moscú, funcionarios del Kremlin han insistido en que la operación estadounidense violó el derecho internacional y reiteraron su rechazo al uso de la fuerza en la región. No obstante, las propias palabras del diplomático ruso sugieren que el colapso del círculo de protección de Maduro fue decisivo.

Para Melik-Bagdasarov, el éxito de la operación no puede explicarse únicamente por la capacidad militar de Estados Unidos. A su juicio, la falta de una respuesta efectiva por parte de las fuerzas venezolanas fue un factor determinante. “Muchos no hicieron lo que podían hacer”, insistió, dejando entrever la existencia de una red de colaboraciones previas.

El impacto de la caída de Maduro trascendió las fronteras de Venezuela. El régimen cubano confirmó la muerte de al menos 32 agentes de seguridad cubanos durante la operación, la mayoría vinculados a tareas de protección directa del líder chavista, lo que subraya el nivel de involucramiento de La Habana en la estructura de seguridad del régimen venezolano.

La admisión rusa de traición interna expone, además, el deterioro de la cohesión dentro del chavismo y refuerza la percepción de que el régimen ya no contaba con una lealtad monolítica. Para muchos analistas, el episodio marca un antes y un después en el equilibrio de poder en Venezuela y deja en evidencia que la caída de Maduro fue tanto el resultado de una presión externa como de una implosión interna.

Fuente: Infobae


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