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Premian empresa cárnica en Sancti Spíritus y estallan burlas en redes en medio de la escasez de carne

Redacción de CubitaNOW ~ domingo 25 de enero de 2026

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Un artículo publicado por el periódico oficial Escambray, de Sancti Spíritus, que informa sobre la entrega de la Placa Conmemorativa por el Centenario de Fidel Castro a la Empresa Cárnica provincial, ha provocado una oleada de burlas, críticas e indignación entre internautas cubanos, que ven el reconocimiento como una desconexión total con la dura realidad alimentaria que vive el país.

Según el medio oficialista, la Empresa Cárnica de Sancti Spíritus fue uno de los primeros colectivos del país en recibir la distinción, otorgada por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria Alimentaria y la Pesca (SNTIAP) y el Ministerio de la Industria Alimentaria, por supuestos resultados destacados durante 2025 y por su desempeño en el trabajo sindical.

La ceremonia contó con la presencia de altos funcionarios, entre ellos el ministro del sector, Alberto López Díaz, y dirigentes de la Asamblea Nacional. En el reporte, se resaltan cifras como ventas por dos millones de dólares en 2025 y proyecciones de llegar a cinco millones en 2026, además de incrementos en la producción porcina, huevos y otros encadenamientos productivos.

Sin embargo, la reacción en redes sociales no se hizo esperar. Para muchos cubanos, hablar de una “empresa cárnica” eficiente en un país donde la carne prácticamente ha desaparecido de la dieta cotidiana resulta, como mínimo, una burla.

Comentarios como los publicados bajo el propio artículo de Escambray reflejan ese sentir. “Empresa cárnica y eso existe en Cuba para el pueblo? Yo tengo entendido que ahí la carne es para los turistas y la élite”, escribió una usuaria. Otro comentó: “¿Empresa cárnica? ¿A dónde va esa carne? Porque ni las dietas médicas existen”. Un tercer internauta resumió el sentimiento general: “Debe ser que solo ellos se creen las mentiras… ahora un nuevo invento, placa Centenario de Fidel, mientras las barrigas están vacías”.

La indignación no se centra únicamente en el reconocimiento, sino en el contraste brutal entre el discurso oficial y la vida diaria de millones de cubanos. En la práctica, la carne de res está prohibida para el consumo privado, la carne de cerdo es inalcanzable para gran parte de la población por sus precios, y el pollo —cuando aparece— suele ser importado y distribuido de forma irregular. Las dietas médicas, que antes garantizaban proteína a personas con enfermedades, prácticamente han desaparecido.

En ese contexto, premiar a una empresa cárnica, exhibir cifras de exportación o ventas en dólares, e inaugurar panaderías internas para los trabajadores, mientras la población enfrenta hambre, apagones y colas interminables, es percibido como una provocación. Para muchos, el reconocimiento no simboliza eficiencia, sino la confirmación de que existe una economía paralela que funciona para el Estado, los turistas y ciertos sectores privilegiados, pero no para el ciudadano común.

Además, el uso del nombre de Fidel Castro para justificar homenajes y placas conmemorativas también ha sido objeto de sarcasmo. Usuarios recuerdan que, más allá del discurso oficial, el culto a la personalidad contrasta con una realidad donde el legado del sistema es, para muchos, escasez, dependencia y frustración.


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