‘No monto cubanos en mi carro’, la respuesta de un conductor a un pasajero en La Habana

No monto cubanos en mi carro la respuesta de un conductor a un pasajero en La Habana

Esta historia, compartida en el perfil de Facebook del internauta que se identifica en las redes sociales con el nombre de Miguel Ángel Díaz Catalá, pudiera haberla vivido también usted.

Viene a responder a la muy mencionada ley de “oferta y demanda” imperante en la isla y un suceso que da libertades a unos y afecta a otros.

Pero, para que sepan qué fue lo que ocurrió, les compartimos a continuación el relato de Díaz Catalá:

No monto cubanos en mi carro.

Hace apenas unos minutos, en La Habana, abordé el auto particular marca Chevrolet (color azul, tipo pisicorre), matrícula P073597 con destino a Viñales. Taxi colectivo que brinda servicios bajo la oferta y demanda.

Entre el conductor (C) (se desconoce si es el propietario) y el usuario (U) se establece el siguiente diálogo:

Conductor (C): ¿Cómo cuadraste el viaje?

Usuario (U): Como siempre, por 10.00 cuc hasta Viñales.

C: No. Yo cobro 15.00 cuc.

U: Espera, que ese monto yo no lo sabía. Quién gestionó el viaje sabía que sólo puedo pagar 10.00 cuc.

(Se producen llamadas entre Conductor, Usuario y Gestor)

Hasta este punto; un simple debate “de mercado”.

C: Pero yo cobro 15 cuc. Además, yo no monto cubanos en mi carro.

….

C: Por eso yo no monto cubanos en mi carro.

La ley de oferta – demanda es un mecanismo de mercado, que nos guste o no, necesaria o no, opera dentro del nuevo panorama de la economía cubana. Hasta ahora nada nuevo.

Lo novedoso es que esa ley ya está rebasando las fronteras meramente mercantiles para incursionar el cuerpo de la dignidad humana, de la discriminación social.

Evidentemente usted deja entrar en su auto privado a quien le plazca. Pero cuando se presta un servicio público existen normas elementales de respeto al usuario.

…..

U-No hay más que hablar. Si usted no monta cubanos, me deja ahora mismo aquí.

(Rotonda de la Ciudad Deportiva)

Los otros usuarios, extranjeros, no entendían que sucedía. No es cuestión de ciudadanías ni nacionalidades. La dignidad humana es una. Cuando se lacera; indigna. No se puede entender tanto menosprecio entre humanos.

¿Ese conductor de que nacionalidad será? ¿Su familia de que nacionalidad será? ¿Cómo se sentiría él si se le tratase de ciudadano, de persona, ser, de “segundo, tercero o cuarto orden”?

Nota:

No es la primera vez que suceden hechos de este tipo. Ya es muy común entre los cubanos, que ofertan servicios al turismo internacional, usar términos discriminatorios para con sus conciudadanos; cubanos también.