Irene, con 90 años, espera cada viernes para recibir una comida caliente(Video)
Redacción de CubitaNOW ~ martes 2 de junio de 2026
El caso de una jubilada de 90 años en Mayabeque refleja los desafíos que enfrentan numerosos adultos mayores en la isla, donde las limitaciones económicas han incrementado la dependencia de iniciativas comunitarias y religiosas para acceder a alimentos y asistencia básica.
Cada viernes, Irene Herrera Hernández, residente del municipio de Güines, en Mayabeque, llega al comedor social de la Parroquia San Julián para recibir una comida caliente. A sus 90 años, esta mujer jubilada forma parte de un creciente grupo de adultos mayores que encuentran en proyectos comunitarios una ayuda fundamental para sobrellevar las dificultades cotidianas.
La historia de Irene fue compartida recientemente por la propia parroquia, donde la anciana relató aspectos de su vida actual y recordó las tres décadas que trabajó en la industria de la confección. Tras años de servicio laboral, hoy enfrenta una realidad marcada por las limitaciones económicas que afectan a una parte importante de la población de la tercera edad en Cuba.
Según explicó, los viernes representan una fecha especialmente significativa dentro de su rutina semanal. La posibilidad de acceder a una comida preparada y compartir con otras personas se ha convertido en un espacio de apoyo y acompañamiento.
La situación descrita por Irene coincide con las preocupaciones expresadas por diversos sectores sobre las condiciones de vida de los jubilados cubanos. El aumento de los precios, las dificultades para adquirir productos esenciales y el reducido poder adquisitivo de las pensiones figuran entre los principales desafíos señalados por especialistas y ciudadanos.
Ante este panorama, organizaciones religiosas y proyectos solidarios han ampliado sus labores de asistencia. Varias parroquias y centros comunitarios en distintas provincias mantienen programas de alimentación destinados a personas vulnerables, especialmente ancianos que viven solos o cuentan con recursos limitados.
La experiencia de Irene ilustra una realidad compartida por muchos adultos mayores que, en medio de un contexto económico complejo, encuentran en la solidaridad comunitaria una fuente de apoyo para enfrentar las necesidades diarias.
Fuente: Parroquia San Julian