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Hugo Cancio reconoce el fracaso del modelo económico y pide abrir Cuba a los emigrados

Redacción de CubitaNOW ~ viernes 13 de marzo de 2026

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El empresario cubano radicado en Miami, Hugo Cancio, conocido durante años por su postura conciliadora e incluso favorable hacia el régimen cubano, ha lanzado ahora fuertes críticas contra el modelo económico impuesto por el gobierno de La Habana. En un análisis reciente, Cancio advierte que la economía de la isla se encuentra en un punto crítico y que el principal obstáculo para su recuperación ha sido precisamente el sistema cerrado y controlado que la propia dictadura ha mantenido durante décadas.

Según el empresario, Cuba enfrenta la que podría ser “su decisión económica más importante”: permitir que los cubanos residentes en el exterior participen de manera real en el desarrollo económico del país. Sin embargo, reconoce que durante años el discurso oficial ha prometido la incorporación de la diáspora, mientras que en la práctica las leyes, la burocracia y el control estatal han bloqueado cualquier intento serio de participación.

Cancio señala que la economía cubana atraviesa uno de sus peores momentos en décadas. La contracción económica, el desplome del poder adquisitivo y la emigración masiva han reducido la población efectiva de la isla a menos de diez millones de personas. A esto se suma un dato especialmente revelador: el PIB per cápita de Cuba se encuentra entre los más bajos de América Latina.

Frente a ese escenario, el empresario sostiene que los más de tres millones de cubanos que viven fuera del país representan un enorme potencial económico que el propio régimen ha decidido desaprovechar. Durante años, explica, las autoridades han permitido a los emigrados participar solo como inversionistas limitados o mediante estructuras controladas por el Estado, pero nunca como empresarios con libertad real para desarrollar sus propios proyectos.

Entre las reformas que Cancio considera urgentes figura el reconocimiento pleno del derecho de todos los cubanos —incluidos los residentes en el exterior— a crear empresas dentro de la isla. También insiste en la necesidad de garantizar protección real a la propiedad privada, algo que históricamente ha sido una de las mayores preocupaciones para cualquier inversionista interesado en Cuba.

El empresario también critica las restricciones sobre el mercado inmobiliario, la imposibilidad de adquirir múltiples propiedades o desarrollar proyectos urbanísticos, así como las limitaciones para comprar tierras o utilizarlas como garantía financiera. Estas barreras, afirma, bloquean sectores clave como la construcción, la agricultura o el turismo.

Otro punto que cuestiona es el monopolio estatal sobre el comercio exterior. Actualmente, muchas pequeñas y medianas empresas privadas en Cuba dependen de intermediarios estatales para importar o exportar productos, lo que encarece los costos y reduce la competitividad. Cancio propone permitir que las mipymes operen directamente en los mercados internacionales.

Asimismo, plantea la necesidad de abrir el sistema financiero al sector privado, facilitar el acceso a créditos, permitir cuentas en divisas y simplificar los trámites burocráticos que hoy frenan la creación y expansión de negocios en la isla.

Pero quizás uno de los señalamientos más sensibles del empresario es el relacionado con la corrupción administrativa, el favoritismo político y la discrecionalidad con la que se otorgan permisos y oportunidades económicas. Según advierte, mientras estas prácticas continúen, será imposible generar la confianza necesaria para atraer inversiones.

Cancio también recuerda que países como China y Vietnam lograron transformar sus economías cuando decidieron abrirse al mercado y, sobre todo, cuando facilitaron el regreso del capital de sus diásporas. En esos casos, empresarios emigrados fueron actores clave para impulsar el crecimiento económico.

En el caso cubano, subraya, la diáspora no es solo una fuente de remesas. Se trata de una comunidad con experiencia empresarial, acceso a mercados internacionales y capital financiero que podría desempeñar un papel decisivo en la reconstrucción económica del país.

Las declaraciones de Cancio resultan particularmente llamativas porque provienen de una figura que durante años defendió el acercamiento económico con el régimen cubano. Su diagnóstico, sin embargo, coincide con lo que muchos economistas y analistas han denunciado durante décadas: que el verdadero freno al desarrollo de Cuba no es la falta de recursos ni de talento, sino el modelo centralizado y restrictivo que el propio sistema político se niega a abandonar.


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