Economista cubano asegura que Cuba ‘no regresará al Periodo Especial’

Economista cubano asegura que Cuba ‘no regresará al Periodo Especial’

El portal oficialista Cubadebate dedicó un espacio a debatir sobre la situación de la economía cubana, que, tal y como ellos refieren, ‘transita por una compleja coyuntura, según ratificó el presidente Miguel Díaz-Canel, en la última reunión de la Asamblea Nacional del Poder Popular’.

Ante la pregunta de si ¿regresa el Periodo Especial en Cuba?, José Luis Rodríguez, Doctor en Ciencias Económicas y asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial, respondió al medio estatal:

“Que estamos enfrentando una coyuntura compleja está claro, y que la situación —por lo menos en dos años— no va a propiciar crecimientos mayores de 1 a 2%, se dijo también en la Asamblea Nacional.

Recordemos que el Periodo Especial se desató a partir del derrumbe del campo socialista. Cuba prácticamente perdió todos sus vínculos económicos externos, el PIB cayó casi en un 35% de 1989 a 1993 y se creó una situación de emergencia nacional. Esta no es la situación que tenemos hoy ni parece que vayamos a entrar en una situación de tal naturaleza, a no ser que ocurra un fenómeno imprevisible.

Eso no quiere decir que pueda existir un empeoramiento de las condiciones de reproducción de la economía cubana, sobre todo, a partir de que se recuperó gradualmente una serie de elementos que fueron afectados durante los años más agudos del Periodo Especial de 1990 hasta 2004, cuando se volvió a recuperar el PIB.

Las condiciones fueron mejorando gradualmente hasta 2008, cuando se desató una crisis en la economía mundial de la cual Cuba no escapó, tuvimos un desequilibrio financiero muy fuerte en ese año. Entonces, a partir del 2009 fue necesario ajustar el crecimiento de la economía a la disponibilidad de los recursos que esa situación empezó a crear. Así, los ritmos de crecimiento bajaron.

En 2009 se planteó la necesidad de crear las condiciones —que se concreta en los Lineamientos en 2011— para evitar que se repitiera la crisis desde el punto de vista financiero externo que el país había tenido que enfrentar en 2008. Esto suponía a corto plazo tres cuestiones que había que atender con la mayor urgencia:

Lograr un reequilibrio de la balanza de pagos del país; es decir, la relación entre ingresos y gastos en moneda libremente convertible (MLC), que no podría continuar siendo deficitaria sin freno en el tiempo.

Había que producir una serie de cambios que estimularan la productividad del trabajo, eliminando los obstáculos que impedían su crecimiento.

Crear condiciones de infraestructura productiva, en la energía eléctrica, el agua, el transporte, etc., para que lo que se lograra en esos años no quedara desconectado del entorno.

¿Qué ha pasado en estos años? Se obtuvieron ritmos de crecimiento gradualmente más altos. En 2009 fue solo 1.4%; después fue creciendo hasta 2012, en 3%, y luego, por una serie de afectaciones en nuestros ingresos externos, volvió a decrecer el ritmo de crecimiento hasta 1% en 2014.

En ese momento, en la ANPP, se hizo un reconocimiento que sigue siendo válido: para crecer, el país tenía que importar, no podía cambiar la relación entre crecimiento e importaciones, y ese año se tomó la decisión de incrementar las importaciones.

¿Por qué no se hizo antes? El problema está en que a finales de 2014 se presentó un elemento nuevo que permitió adoptar una serie de decisiones en ese sentido. En primer lugar, se firmó con Venezuela una serie de convenios, que posibilitaron ampliar la colaboración con ese país, que ya venía implementándose desde 2004 y, por otro lado, se inició el proceso de normalización de relaciones con los Estados Unidos (17 de diciembre de 2014), y eso creó expectativas muy favorables, lo que se llama en economía el “efecto demostración”.

Tuvimos a lo largo de dos años una serie de visitas de jefes de Estado, desde François Hollande, de Francia, hasta Shinzō Abe, de Japón, todos interesados en que, si se daba ese proceso de normalización, querían invertir en Cuba. Eso amplió nuestra capacidad de importación y, lógicamente, crecimos 4.4% en 2015, un crecimiento muy notable respecto al 1% de 2014. Esa situación duró hasta 2016, cuando se presentaron una serie de dificultades con el suministro de petróleo de Venezuela y se generó un desequilibrio fuerte en la economía nacional, que redujo su ritmo de crecimiento hasta 0.5%.

A partir de ese momento hemos tenido que enfrentar esas dificultades con la energía y, por el otro lado, entró en el escenario el señor Donald Trump, que desde que accedió a la presidencia en enero de 2017 inició un cambio en las relaciones de EE.UU. con Cuba. En junio de 2017 comenzaron a desmontar las pocas medidas que se habían logrado con la administración de Barack Obama, cuestión que se ha acrecentado en los últimos tiempos.

Esa situación no solo impacta en nuestras relaciones directas con EE.UU. sino que revierte el “efecto demostración” que sucedió positivamente con Obama, pues ahora todo el mundo tiene la preocupación de que todo aquello haya ido atrás y que Cuba no pueda avanzar como se prefiguró entre 2014 y 2016. Y eso ha repercutido en los ritmos de crecimiento de la economía, se ha hecho más difícil obtener créditos, estamos pagando deudas que se renegociaron a lo largo de estos años, partiendo de que iba a haber un crecimiento, el cual no se ha dado en la medida esperada, lo que ha creado muchísimas más tensiones desde el punto de vista financiero.

En resumen, estamos creciendo del 2016 para acá en 1.1% solamente, frente a 4.4 % en 2015 y 2.3 % de 2011 al 2016″.