El “A cantar” de Alejandro Sanz apunta directo a Bad Bunny tras su participación en el Super Bowl
Redacción de CubitaNOW ~ lunes 9 de febrero de 2026
La Super Bowl 2026 todavía humea y ya tiene su primera gran polémica en clave latina. Mientras millones de espectadores celebraban la histórica actuación de Bad Bunny, el cantaautor español Alejandro Sanz decidió salirse del guión del entusiasmo colectivo con un mensaje en redes que, sin nombrar a nadie, ha sido leído como un recado directo. Una palabra, escrita en mayúsculas, bastó para encender el debate: “CANTAR”.
La relación pública entre ambos artistas venía marcada por el respeto. Días antes, Sanz había aplaudido sin reservas el triunfo de Bad Bunny en los Grammy, subrayando la importancia cultural de un álbum íntegramente en castellano premiado como Mejor Álbum del Año. Incluso había acompañado ese reconocimiento con mensajes de fuerte carga simbólica, conectando la música latina con la defensa de la identidad y los derechos de los inmigrantes en Estados Unidos. Todo apuntaba a complicidad artística y admiración mutua.
Por eso sorprendió que, tras el descanso de la Super Bowl, el tono cambiara. El mensaje de Sanz, aparentemente inocente, hablaba de viajar a Sudamérica para “CANTAR”, de centrarse en lo suyo y de seguir un camino sin equivocaciones. No había ataques explícitos ni nombres propios, pero el contexto lo decía todo. El uso de las mayúsculas y el momento elegido convirtieron esa frase en una pulla elegante, casi clásica, marca de la casa del artista madrileño.
La actuación de Bad Bunny fue celebrada por su potencia simbólica y política. Un escenario global convertido en altavoz para la cultura latina y para un mensaje de reivindicación que no ha sentado bien en ciertos sectores conservadores. Sin embargo, también hubo críticas al apartado vocal del espectáculo, señalando que la propuesta priorizó el concepto y la actitud sobre la interpretación pura. Ahí es donde muchos sitúan el trasfondo del comentario de Sanz, un defensor histórico del directo cuidado, de la voz como columna vertebral del show.
Más que una enemistad, lo ocurrido refleja dos maneras distintas de entender el éxito y la exposición global. Bad Bunny representa la era del impacto, del discurso y de la performance total, donde la música convive con el gesto político y la estética. Alejandro Sanz encarna una tradición más clásica, donde el canto y la emoción vocal ocupan el centro del escenario, incluso en tiempos dominados por el espectáculo.
El resultado no es un choque frontal, sino un contraste generacional y artístico que el público ha amplificado. La Super Bowl ya quedó atrás, pero el eco de ese “A CANTAR” sigue resonando como un recordatorio de que, incluso dentro del triunfo latino, hay matices, miradas distintas y debates pendientes. La música sigue siendo el lenguaje común, aunque cada artista elija acentuar una sílaba diferente.