Carlos Lazo se refiere al cambio de visa B2 para cubanos como una medida “anticuada y fría´´

Carlos Lazo se refiere al cambio de visa B2 para cubanos como una medida ``anticuada y fría´´

Carlos Lazo, el popular profesor cubano radicado en Estados Unidos, a quien conocimos porque enseñó a sus estudiantes el tema `Cuba Isla Bella´ de Orishas, compartió en su muro de Facebook un post en el que se refiere al cambio de visa B2 para cubanos como una medida “anticuada y fría´´.

“Hermanos y hermanas: Algunos amigos me han preguntado mi opinión acerca de las nuevas restricciones de Estados Unidos que revocan la emisión de visados de 5 años de duración para nacionales cubanos. Y aquí les van algunas ideas”, inició.

“¿Que todos los países (debo decir gobiernos) establecen sus propias regulaciones migratorias? Cierto. ¿Que una tremenda cantidad de reglas lo que hacen es dificultar la libre circulación de los ciudadanos y crear costos exorbitantes para las personas? Cierto. ¿Que muchas de las actuales regulaciones del gobierno de Cuba encarecen y obstaculizan el acceso de los cubanos de la diáspora a la tierra que los vio nacer? Cierto también. Eso hay que repetirlo hasta el cansancio, hasta que nuestra voz destupa los oídos de los funcionarios y gobernantes cuya misión debe ser, entre otras cosas, trabajar por una Cuba “con todos y para el bien de todos”, agregó.

“Es hora de que esas medidas anticuadas y frías se pongan a la altura de los tiempos y se arropen de Patria y de humanidad. Ahora bien, la existencia de un mal no debía servir de consuelo para justificar otro”, aclaró.

“La reciente regulación del departamento de Estado de Estados Unidos, que deroga el otorgamiento de visas de cinco años a nacionales cubanos, es una medida cruel que, en el afán de escalar la confrontación entre Washington y La Habana, castiga a las familias cubanas a ambos lados del estrecho de la Florida”, manifestó.

“No nos engañemos. Si Pepe, que tiene un negocio de chucherías en Marianao, de pronto ya no puede venir a abastecerse a Home Depot o a Ño qué barato, eso afectará negativamente la economía de La Habana, pero también la de Miami”, destacó.

“Si abuelita no puede viajar a Estados Unidos, por las dificultades que implicaría ahora conseguir una visa, la hija y los nietecitos que viven en Hialeah también pagarán las consecuencias de la cruel regulación y sentirán en carne propia el aguijonazo del decreto”, lamentó.

“La nueva restricción, de facto, reduce al mínimo, casi anula, las visitas familiares de cubanos a los Estados Unidos. Hermanos, que las pasiones políticas y el resentimiento no nos cieguen, lo que está mal, está mal. Esta nueva medida lejos de beneficiar, castiga al cubano de a pie de aquí y de allá. Es perjudicial para el pueblo de Cuba y es perjudicial para el pueblo de los Estados Unidos”, aseguró.

“Y alguien pudiera decir “¿y a mí qué me importa?”. Pero a la hora de evaluar estas realidades y de emitir juicios críticos (y a veces crueles), quizás deberíamos seguir la regla de oro; tratar a nuestro vecino de la misma manera que deseamos que nos traten a nosotros. O quizás no”.

“Porque pudiera estar el hermano que, con tantos años de amargura y dolor, diría, “pues, sigue sin importarme, que se joda mi primo Pepe y hasta mi abuelita”. Entonces la regla de oro se iría por el caño y devendría anticuada en estos tiempos de ternura (acaso, ¿qué tiempos no lo son?)”, indicó el docente antillano.

“Porque esta regla implica que el centro del dilema o conflicto somos “nosotros” (y la forma en que “nosotros” quisiéramos ser tratados). Sin embargo, este criterio es deficiente porque lo que es bueno y deseable para mí, quizás no lo es para mí prójimo”, resaltó.

“Entonces, humildemente propongo que, para evaluar esa realidad (y para guiar nuestras vidas), no usemos más la regla de oro. Cambiemos el paradigma. Empleemos otro canon con perspectivas más profundas, que asuma la visión del prójimo y que implique mucho más amor; utilicemos la regla de platino: Esto es tratar a los demás, no como quisiéramos ser tratados nosotros, sino como los demás debieran y quisieran ser tratados. Sería más justo, compasivo y humano. 🇺🇸❤🇨🇺”, concluyó Lazo.