Si la flotilla del régimen toca Cuba, el exilio zarpa también... Estalla reto desde Miami
Redacción de CubitaNOW ~ domingo 15 de febrero de 2026
La convocatoria de la flotilla internacional “Nuestra América” rumbo a Cuba no solo generó titulares sino que encendió una respuesta inmediata desde el exilio. Lo que comenzó como un anuncio de ayuda humanitaria terminó convirtiéndose en un desafío frontal. “Si ellos entran, nosotros también”, escribió la activista cubana Salomé García Bacallao en redes sociales, y la frase se volvió consigna.
La iniciativa, impulsada por movimientos de izquierda y respaldada por figuras como el activista estadounidense David Adler y el exlíder laborista británico Jeremy Corbyn, propone llegar a la isla en marzo con alimentos y medicinas para denunciar el embargo de Estados Unidos. Sus organizadores aseguran que buscan aliviar el impacto de las sanciones y visibilizar lo que describen como una crisis humanitaria agravada por la política de Washington.
Pero la reacción no tardó en desbordar el debate original. En Facebook y otras plataformas, decenas de cubanos comenzaron a imaginar otra flotilla: barcos saliendo desde Miami y distintos puntos del exilio, no para respaldar al gobierno, sino para exigir derechos. Bajo etiquetas como #SiEllosEntranNosotrosTambién y #DerechoARegresar, el mensaje se multiplicó con rapidez.
“Guárdenme un puesto”, “Los matules están listos”, “Desde Miami hasta La Habana”, escribieron usuarios entre entusiasmo e ironía. Más que una propuesta logística, el intercambio refleja una herida abierta: la de quienes emigraron en medio de apagones, escasez y crisis económica, y que aún enfrentan trabas para regresar sin condiciones o temores.

Para muchos, el punto central no es la ayuda humanitaria, sino el derecho a entrar y salir del país sin restricciones políticas. Mientras una flotilla extranjera podría recibir autorización para tocar puerto, miles de cubanos siguen dependiendo de permisos, prórrogas o decisiones administrativas para volver.
La discusión también mostró profundas divisiones. Algunos defendieron la flotilla como un gesto legítimo de solidaridad internacional. Otros la calificaron como un acto simbólico que ignora problemas estructurales internos acumulados durante décadas.
Lo cierto es que, más allá de si los barcos logran llegar, el anuncio ya provocó algo inesperado: reactivar una conversación incómoda sobre soberanía, derechos y pertenencia. Porque para muchos cubanos fuera de la Isla, la pregunta no es quién lleva ayuda, sino quién tiene derecho a regresar.
Fuente: CubaHeadlines