El mercado cambiario cubano inicia este sábado 11 de abril con nuevas alzas del dólar y el euro, evidenciando un creciente desajuste entre las cifras del Banco Central de Cuba y los valores reales que rigen en la calle, según el monitoreo independiente de el Toque.
El comportamiento de las divisas en Cuba continúa marcado por tensiones estructurales que se reflejan con claridad este 11 de abril de 2026. Mientras las autoridades monetarias sostienen tasas oficiales relativamente controladas, el mercado informal vuelve a imponer su lógica, impulsado por la escasez de divisas y una demanda sostenida.
De acuerdo con las cifras oficiales, el dólar estadounidense se ubica en 485.00 CUP, mientras que el euro alcanza los 568.64 CUP. Otras monedas relevantes también presentan valores elevados: la libra esterlina se posiciona en 652.69 CUP, el dólar canadiense en 350.62 CUP y el peso mexicano en 28.04 CUP. Estas tasas, fijadas por el Banco Central de Cuba, sirven como referencia institucional, pero están lejos de reflejar la dinámica real del mercado.
En contraste, el seguimiento diario de el Toque revela una cotización significativamente superior en el circuito informal. El dólar ya alcanza los 522.00 CUP, consolidando una tendencia alcista que responde principalmente a la presión de la demanda. El euro, por su parte, se eleva hasta los 590.00 CUP, manteniéndose como una de las divisas más fuertes frente al peso cubano.
Otros indicadores muestran matices dentro de esta dinámica. El MLC registra una leve caída hasta los 395.00 CUP, lo que sugiere cierta volatilidad en este segmento. En tanto, monedas como el dólar canadiense y el peso mexicano presentan variaciones menores, reflejando un comportamiento más estable dentro del mercado paralelo.
Un elemento llamativo es el auge de métodos de transferencia como Zelle, que ya se cotiza en torno a los 500.85 CUP, así como plataformas alternativas que superan los 507 CUP. Este fenómeno evidencia cómo las transacciones digitales han ganado protagonismo en la economía informal, convirtiéndose en herramientas clave para sortear las limitaciones del sistema bancario tradicional.
La persistente brecha entre el mercado oficial y el informal sigue siendo uno de los principales desafíos económicos del país. Este diferencial no solo distorsiona el valor real de la moneda nacional, sino que también impacta directamente en los precios de bienes y servicios, alimentando presiones inflacionarias y dificultando el acceso de la población a productos básicos.
En este contexto, el pulso entre regulación estatal y realidad económica continúa definiendo el rumbo del mercado cambiario cubano, con perspectivas de volatilidad en el corto plazo.
Fuente: El Toque
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