El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, responsabilizó al Gobierno de Estados Unidos por la grave situación del sistema electroenergético nacional, en medio de la prolongada crisis que afecta a la isla y que se ha intensificado con los frecuentes apagones en todo el país.
A través de su cuenta en la red social X, el canciller afirmó que las autoridades estadounidenses “mienten” al atribuir al Gobierno cubano el deterioro del sistema eléctrico y sostuvo que las dificultades actuales forman parte de lo que calificó como una política de “asfixia económica y financiera” contra la isla.
Rodríguez señaló que diversas medidas adoptadas por Washington en los últimos años han incrementado las restricciones sobre el comercio, la inversión extranjera y el acceso a financiamiento internacional, lo que —según su versión— ha dificultado la adquisición de piezas, repuestos y servicios técnicos necesarios para el mantenimiento de las centrales eléctricas.
Entre los elementos mencionados, el canciller citó memorandos y disposiciones estadounidenses que, a su juicio, refuerzan el impacto del embargo económico, así como la inclusión de Cuba en listas unilaterales que calificó como restrictivas para las operaciones financieras internacionales. Según su argumentación, estas medidas han convertido a la isla en un país de alto riesgo para transacciones comerciales y energéticas.
El funcionario también afirmó que empresas extranjeras han cancelado suministros o servicios vinculados al sistema eléctrico cubano por temor a posibles sanciones de Estados Unidos. En este sentido, mencionó casos de suspensión de ventas de repuestos para equipos de generación y la negativa de asistencia técnica para la reparación de instalaciones termoeléctricas.
Asimismo, denunció que técnicos de compañías contratadas habrían desistido de viajar a Cuba debido a presiones externas, incluso antes de iniciar sus desplazamientos, lo que habría afectado proyectos de mantenimiento y modernización del sistema energético.
Rodríguez añadió que determinadas regulaciones estadounidenses han tenido impacto en el suministro de combustible a la isla, al imponer restricciones a empresas y buques vinculados al transporte de petróleo hacia Cuba. También señaló que varias entidades bancarias internacionales han limitado operaciones financieras con el país, lo que habría afectado pagos asociados a proyectos energéticos.
Las declaraciones se producen en un contexto de creciente crisis energética en Cuba, marcada por apagones prolongados, déficit de generación eléctrica y dificultades operativas en varias termoeléctricas del país, situación que ha generado malestar social y reiteradas denuncias sobre el deterioro de los servicios básicos.
El sistema eléctrico cubano arrastra un proceso de deterioro acumulado desde hace años, marcado por la falta de inversiones sostenidas en generación, mantenimiento y modernización de sus principales termoeléctricas. La obsolescencia tecnológica de muchas plantas, algunas con décadas de explotación, ha reducido significativamente la capacidad de respuesta del sistema ante la creciente demanda energética del país, provocando apagones cada vez más prolongados y frecuentes.
A esta situación se suma, según analistas y observadores, una gestión estatal que ha priorizado la asignación de recursos hacia sectores como el turismo, incluyendo la construcción de hoteles y proyectos inmobiliarios, en detrimento de infraestructuras básicas como la red eléctrica nacional. Esta estrategia ha contribuido a profundizar la crisis energética, en un contexto económico ya limitado por la escasez de divisas, el déficit de combustible y la falta de inversión extranjera efectiva en el sector.
Fuente: Cancillería de Cuba