Los expertos en meteorología anticipan una temporada ciclónica menos intensa de lo habitual en el Atlántico, el Caribe y el Golfo de México debido al fortalecimiento del fenómeno climático de El Niño, aunque advierten que el riesgo de tormentas destructivas sigue presente.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) pronosticó una temporada por debajo del promedio histórico, con entre ocho y 14 tormentas con nombre. De ese total, entre tres y seis podrían convertirse en huracanes, mientras que solo una a tres alcanzarían gran intensidad.
Los especialistas consideran que El Niño será uno de los principales factores que limitarán la formación de ciclones en la cuenca atlántica. Este fenómeno provoca un aumento de los vientos en altura y genera condiciones atmosféricas menos favorables para el desarrollo de tormentas tropicales.
Aun así, los meteorólogos advierten que una temporada menos activa no significa ausencia de peligro. En años anteriores, incluso con poca actividad, algunos huracanes causaron enormes daños en países del Caribe, zonas costeras del Golfo de México y estados del sur de Estados Unidos.
Los análisis de diferentes centros académicos y privados coinciden en que la actividad ciclónica podría estar por debajo de los niveles observados en la última década, caracterizada por temporadas extremadamente activas. La Universidad Estatal de Colorado, una de las instituciones de referencia en este tipo de pronósticos, prevé incluso la menor actividad desde 2015.
Pese a ello, expertos recuerdan que basta un solo huracán para provocar pérdidas humanas y económicas millonarias. Las estadísticas muestran que gran parte de los daños ocasionados por ciclones tropicales en las últimas décadas se han concentrado precisamente en el Atlántico, el Caribe y el Golfo de México.
Los científicos explican que El Niño reduce la intensidad de muchas tormentas debido a la llamada cizalladura del viento, un fenómeno que desorganiza la estructura de los sistemas tropicales e impide que se fortalezcan rápidamente. Sin embargo, cuando un ciclón logra convertirse en huracán, puede resistir mejor esas condiciones adversas.
Además de El Niño, otros factores como temperaturas oceánicas menos extremas y condiciones más secas en África también contribuirían a disminuir la actividad ciclónica en el Atlántico.
Mientras tanto, los pronósticos para el Pacífico muestran un escenario opuesto. Los meteorólogos esperan una temporada más activa en esa región, donde El Niño suele favorecer la formación e intensificación de huracanes.
La temporada de huracanes en el Atlántico comienza oficialmente el 1 de junio y se extenderá hasta el 30 de noviembre. Durante ese período, países del Caribe, zonas costeras del Golfo de México y estados como Florida permanecen bajo vigilancia constante ante cualquier sistema tropical que pueda evolucionar rápidamente.
Fuente: AP
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