Un testimonio publicado en redes sociales por la usuaria Irina Diéguez Toledo genera múltiples reacciones al describir la situación vivida durante la atención médica de un familiar en el Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología (INOR), donde relata carencias materiales, escasez de alimentos y condiciones hospitalarias deterioradas, en medio del esfuerzo del personal sanitario.
La publicación de la usuaria Irina Diéguez Toledo en redes sociales reabre el debate sobre las condiciones del sistema sanitario cubano, al relatar una experiencia personal durante la hospitalización de su tío en el Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología (INOR), en La Habana.
En su testimonio, Diéguez describe una mezcla de gratitud hacia el personal médico y profunda preocupación por las condiciones materiales del centro hospitalario. “Ayer lloré”, escribió, al narrar que su familiar fue ingresado para una evaluación preoperatoria por lesiones en el cuero cabelludo que no pudieron ser intervenidas por complicaciones respiratorias.
La acompañante detalla que, pese a las limitaciones, el personal sanitario mostró dedicación. “La atención magnífica, a pesar de escucharles hablar de no haber dormido a causa de los apagones y de las penurias que vivimos los cubanos”, señaló, destacando el esfuerzo de médicos y trabajadores en condiciones adversas.
Sin embargo, la situación descrita en el hospital va más allá del ámbito clínico. Irina denuncia carencias alimentarias, falta de descanso y condiciones básicas deterioradas dentro del centro. “Solo comí un pan con mantequilla en todo el día”, relató, antes de describir un episodio en el que un acompañante de otro paciente le ofreció comida. “No quise. Él insistió. Y lloré de vergüenza, de cansancio, de impotencia, de tristeza”, escribió.
En su publicación también expone problemas de infraestructura como falta de agua, calor extremo, fallos eléctricos y presencia de mosquitos, elementos que, según afirma, dificultan el descanso de pacientes y familiares. “¿Qué necesidad tenemos de continuar padeciendo tanta indiferencia del Gobierno que anunció medidas ‘salvadoras’ y deja morir a la gente?”, cuestiona.
El testimonio ha generado una amplia cadena de comentarios de otros usuarios que comparten experiencias similares. Una de las respuestas señala: “Qué bueno que en medio de todo has encontrado buenos y atentos médicos”, mientras otra usuaria recuerda su propia experiencia como cuidadora de familiares enfermos durante años, describiendo dificultades para acceder a insumos médicos.
Otra participante en la conversación expresa: “Te entiendo Irina, pero no tengo ni una sola palabra para mitigar tu dolor y frustración”, reflejando el tono general de solidaridad, pero también de preocupación compartida.
Aunque el relato reconoce el esfuerzo del personal sanitario, el eje central de las denuncias apunta a las condiciones estructurales del sistema de salud. La publicación concluye con una sensación de agotamiento emocional y cuestionamiento social sobre la persistencia de estas dificultades: “Nunca sentí tanta hambre y comprendí que el hambre duele”, escribió Diéguez Toledo, en un testimonio que ha reactivado el debate sobre la situación hospitalaria en el país.
Fuente: Irina Diéguez Toledo
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