La Unión Europea (UE) reiteró este martes ante la Asamblea General de las Naciones Unidas su rechazo al embargo económico, comercial y financiero que Estados Unidos mantiene sobre Cuba, aunque al mismo tiempo reclamó al Gobierno de la isla que deje de respaldar a Rusia en la guerra contra Ucrania y evite la participación de ciudadanos cubanos en las filas militares rusas.
Durante el debate anual sobre la resolución que pide el levantamiento del embargo estadounidense, el jefe de la delegación de la UE ante la ONU, Stavros Lambrinidis, afirmó que el bloque europeo mantiene una posición firme en defensa del derecho internacional en todos los escenarios.
"Lamentamos la posición de Cuba sobre la guerra ilegal de Rusia contra Ucrania", declaró el diplomático, quien instó a La Habana a abstenerse de apoyar la ofensiva militar de Moscú y a adoptar "todas las medidas necesarias" para impedir que ciudadanos cubanos sean reclutados o participen en las fuerzas armadas rusas.
Al mismo tiempo, la UE insistió en que el embargo estadounidense tiene consecuencias humanitarias negativas para la población cubana y también afecta los intereses económicos de empresas europeas, al considerar que dichas medidas contradicen normas del comercio internacional.
Pese a esa crítica, Lambrinidis sostuvo que la ayuda humanitaria por sí sola no resolverá la compleja situación que atraviesa la isla y afirmó que existen decisiones soberanas que el Gobierno cubano ya no puede seguir postergando.
El debate fue solicitado por Cuba, como ocurre cada año, con el objetivo de promover una resolución que reclama el fin del embargo impuesto por Washington hace más de seis décadas. Aunque la Asamblea General suele aprobar ampliamente ese texto, sus resoluciones carecen de carácter vinculante.
Durante la sesión también intervinieron representantes de varios países latinoamericanos y del Caribe. Colombia reiteró su rechazo "categórico" al embargo y expresó su solidaridad con el pueblo cubano, al considerar que las sanciones unilaterales han agravado las condiciones de vida de la población.
Por su parte, Haití, en representación de los Estados miembros del Caribe, defendió la necesidad de preservar a la región como una zona libre de guerras y conflictos, al tiempo que reafirmó el compromiso de esos países con el multilateralismo y el respeto al derecho internacional.
El debate se produjo en medio de una profunda crisis económica y energética que afecta a Cuba. La isla enfrenta prolongados apagones, escasez de combustibles y dificultades para importar bienes esenciales, una situación que el Gobierno cubano atribuye en gran medida al endurecimiento de las sanciones estadounidenses.
(Con información de EFE)
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