Las autoridades cubanas anunciaron un plan para ampliar el servicio de gas manufacturado en La Habana mediante la incorporación gradual de hasta 25 mil nuevos clientes potenciales. La medida llega en un contexto marcado por la escasez de gas licuado, los prolongados apagones y las dificultades que enfrentan miles de familias para cocinar diariamente. Aunque el programa representa una alternativa para una parte de la población capitalina, especialistas reconocen que el alcance sigue siendo limitado frente a la magnitud de la crisis energética que afecta al país.
La Empresa de Gas Manufacturado de La Habana y la Unión Cuba-Petróleo (Cupet) informaron sobre el avance de un programa destinado a ampliar el acceso al llamado “gas de la calle”, un servicio que llega a los hogares mediante una red de tuberías subterráneas y que constituye una alternativa al gas licuado distribuido en cilindros.
Según los datos ofrecidos por las autoridades, el plan contempla la incorporación gradual de hasta 25 mil nuevos clientes en la capital. Como parte de este proceso, se han identificado viviendas ubicadas sobre la red de distribución que, pese a tener acceso técnico al servicio, no contaban con contratos formalizados.
Hasta el momento, se han detectado unas 4.400 viviendas en esta situación y más de mil ya han sido incorporadas oficialmente al sistema tras completar los trámites correspondientes. Las autoridades consideran que esta expansión permitirá mejorar las condiciones de vida de numerosas familias que actualmente enfrentan dificultades para acceder al combustible doméstico.
El anuncio se produce en medio de una compleja situación energética. En gran parte del país persisten los atrasos en la distribución de gas licuado, mientras los frecuentes cortes eléctricos dificultan el uso de cocinas eléctricas y otros equipos destinados a la preparación de alimentos. Como consecuencia, muchas familias se ven obligadas a recurrir al carbón, la leña o alternativas privadas cuyos precios resultan inaccesibles para una parte importante de la población.
Actualmente, la red de gas manufacturado beneficia a alrededor de 208 mil clientes distribuidos en ocho municipios habaneros. Sin embargo, las propias autoridades reconocen que solo una pequeña parte de los habitantes de la capital tiene acceso potencial a esta infraestructura, lo que limita significativamente el impacto de la medida.
Otro aspecto revelado durante el proceso de revisión fue la detección de cientos de conexiones ilegales. La empresa informó que identificó 670 clientes que ya utilizaban el servicio sin autorización oficial. Tras realizar inspecciones técnicas y evaluar las condiciones de seguridad, muchas de estas conexiones fueron regularizadas mediante la firma de contratos formales.
Las autoridades también alertaron sobre los riesgos asociados a las manipulaciones indebidas de las instalaciones de gas. Una conexión realizada sin los materiales adecuados puede provocar fugas, incendios o explosiones, especialmente en un contexto donde la escasez de recursos obliga a muchas personas a recurrir al mercado informal para obtener piezas y accesorios.
Aunque la ampliación del servicio representa una noticia positiva para miles de hogares habaneros, expertos consideran que la medida solo ofrece un alivio parcial. La crisis de abastecimiento de combustible doméstico continúa afectando a gran parte del país, donde muchas familias siguen enfrentando largas esperas para adquirir gas licuado y deben adaptarse diariamente a las limitaciones impuestas por los apagones y la escasez de recursos básicos.
Fuente: Canal Caribe
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