En Cuba, una familia compuesta por tres generaciones de adultos mayores lleva meses sin hogar tras el paso del huracán Melissa, una situación que refleja la vulnerabilidad en la que permanecen muchos damnificados después de desastres naturales en la isla. El caso ocurre en el poblado de Baire, en la provincia de Santiago de Cuba, donde los afectados denuncian que aún no han recibido ayuda oficial para reconstruir su vivienda.
La casa de Virgen González, de 59 años, quedó completamente devastada cuando el ciclón azotó el oriente cubano el pasado año. Desde entonces, ella, su esposo de 62 años y su madre de 93 han tenido que desplazarse constantemente entre casas de familiares y vecinos en busca de refugio temporal.
Según explicó Marina González, sobrina de la afectada, la familia ha solicitado ayuda en varias ocasiones debido a que todos sus miembros son considerados vulnerables por su edad. Sin embargo, asegura que hasta ahora no han recibido asistencia estatal ni una solución habitacional provisional.
“Con el paso del ciclón mi casa quedó devastada y llevo meses de casa en casa buscando refugio para mi madre de 93 años. Somos tres personas mayores y ni aun así hemos recibido ayuda del Estado”, expresó en su denuncia pública difundida en redes sociales.
El caso ha generado preocupación porque evidencia las dificultades que enfrentan numerosas familias cubanas para recuperarse después de fenómenos meteorológicos. Informes de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas señalan que los huracanes y tormentas tropicales provocan daños recurrentes en miles de viviendas en el Caribe cada año, lo que genera presiones adicionales sobre los sistemas de reconstrucción y asistencia social.
A nivel nacional, datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información han reconocido que el país enfrenta un déficit estructural de viviendas que supera las 800 mil unidades, una situación que complica aún más la recuperación de familias afectadas por desastres naturales.
Por su parte, reportes del Observatorio Cubano de Derechos Humanos han documentado que muchos damnificados en Cuba permanecen durante largos períodos esperando materiales de construcción o reubicación, lo que obliga a vivir en condiciones precarias o depender de redes familiares para sobrevivir.
Mientras tanto, la familia de Baire insiste en que su petición no es excepcional, sino una necesidad urgente. Afirman que continuarán denunciando públicamente su situación hasta que las autoridades provinciales de Santiago de Cuba atiendan el caso y ofrezcan una solución digna.
La historia vuelve a poner en el centro del debate la situación de los damnificados en Cuba y los desafíos que enfrentan para reconstruir sus vidas tras el paso de un huracán.
Fuentes: Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas - La Tijera
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