El adolescente cubano Jonathan David Muir Burgos fue excarcelado después de permanecer más de tres meses privado de libertad por su presunta participación en las protestas ocurridas el pasado 13 de marzo en la ciudad de Morón, provincia de Ciego de Ávila.
La información fue confirmada por el medio independiente CubaNet, que logró comunicarse telefónicamente con el joven tras su salida de prisión. Jonathan había sido detenido el 16 de marzo, cuando aún tenía 16 años de edad, y permanecía bajo prisión provisional acusado del delito de “sabotaje”.
Su encarcelamiento había generado preocupación dentro y fuera de Cuba debido a que permanecía recluido en la prisión de Canaleta, un centro penitenciario para adultos. El caso provocó denuncias de familiares, activistas y organizaciones internacionales de derechos humanos, que cuestionaron tanto la legalidad de la medida como las condiciones de detención del menor.
Hasta el momento, las autoridades cubanas no han informado públicamente bajo qué figura jurídica se produjo la excarcelación ni si el proceso penal continúa abierto. La acusación de sabotaje, según diversas organizaciones de derechos humanos, podría conllevar severas sanciones penales.
Jonathan fue arrestado junto a su padre, el pastor evangélico Elier Muir Ávila, cuando ambos acudieron a una citación policial días después de las manifestaciones registradas en Morón. Mientras el padre fue liberado poco después de su detención, el adolescente permaneció bajo custodia.
Durante su encarcelamiento, el caso llamó la atención de organismos internacionales. En abril, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) otorgó medidas cautelares a favor del joven al considerar que se encontraba en una situación de gravedad y urgencia. El organismo solicitó al Estado cubano adoptar medidas para proteger su integridad física y garantizar condiciones adecuadas de detención.
Las preocupaciones estuvieron relacionadas, entre otros aspectos, con el estado de salud del adolescente. Según denuncias presentadas por su familia y recogidas por organismos internacionales, Jonathan padece problemas dermatológicos crónicos, afecciones gastrointestinales y requería tratamientos médicos que habrían quedado interrumpidos tras su arresto.
Asimismo, se denunciaron dificultades para acceder a atención médica especializada, limitaciones en las visitas familiares y problemas relacionados con la alimentación y el acceso al agua potable dentro del penal.
Organizaciones como Amnistía Internacional también solicitaron la liberación del menor y expresaron preocupación por el hecho de que permaneciera recluido en una prisión para adultos.
La excarcelación pone fin, al menos por ahora, a uno de los casos que más atención generó entre organizaciones defensoras de derechos humanos en relación con los arrestos realizados tras las protestas registradas este año en Cuba.
Sin embargo, persisten interrogantes sobre la situación legal del adolescente y sobre el futuro del proceso judicial iniciado en su contra, cuestiones que hasta el momento no han sido aclaradas oficialmente por las autoridades cubanas.
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