La Embajada de Estados Unidos en Cuba elogió públicamente la decisión del gobierno de Jamaica de cancelar el programa estatal de contratación de brigadas médicas cubanas, en un nuevo episodio de la presión internacional contra uno de los principales mecanismos de exportación de servicios del gobierno de Cuba.
El pronunciamiento fue difundido a través de la red social X por la sede diplomática estadounidense en La Habana, que compartió declaraciones del funcionario del Departamento de Estado de los Estados Unidos, Jeremy Lewin, identificado como alto funcionario vinculado a la subsecretaría para asuntos financieros.
“Elogiamos la decisión de Jamaica, nuestro socio cercano, de dejar de utilizar las brigadas médicas cubanas. Una fuente clave de ingresos en efectivo para el régimen cubano, las brigadas médicas son uno de los peores ejemplos de esclavitud moderna. Deben terminar, en todas partes”, afirmó Lewin.
La reacción de Washington se produce pocos días después de que el gobierno jamaicano confirmara que dejará de renovar el programa de cooperación médica con Cuba. Durante años, este acuerdo permitió el envío de profesionales de la salud cubanos al país caribeño para cubrir necesidades en su sistema sanitario.
Según explicó el propio Ejecutivo jamaicano, la medida no significa cerrar las puertas a médicos cubanos. Sin embargo, sí marca el fin del convenio estatal con el gobierno de La Habana. A partir de ahora, los profesionales podrán trabajar en Jamaica mediante contratos individuales bajo las leyes laborales locales, eliminando así la intermediación directa del Estado cubano.
El programa de misiones médicas internacionales constituye una de las principales fuentes de divisas para el gobierno cubano. Diversas investigaciones y testimonios de profesionales que han participado en estas brigadas sostienen que el Estado retiene una parte significativa de los salarios pagados por los países receptores, mientras los médicos reciben solo una fracción del pago total.
Las autoridades estadounidenses han denunciado repetidamente este sistema como una posible forma de explotación laboral. En los últimos años, Washington ha incrementado sus críticas y presiones diplomáticas hacia los gobiernos que mantienen acuerdos de este tipo con Cuba.
La decisión de Jamaica también se enmarca en una tendencia regional más amplia. En las últimas semanas, países como Honduras y Guyana han puesto fin a sus acuerdos con brigadas médicas cubanas, mientras que Guatemala anunció que dejará de renovar de forma progresiva los contratos vigentes.
En algunos casos, los gobiernos han optado por un modelo alternativo que permite la contratación directa de médicos cubanos bajo las legislaciones laborales locales, reduciendo así el control del Estado cubano sobre los contratos y los pagos asociados a estas misiones.
El tema ha generado debates en varios países del Caribe, donde algunos sistemas de salud dependen en gran medida del personal médico cubano. Esta dependencia ha dificultado la cancelación inmediata de los convenios, pese a las críticas internacionales sobre las condiciones laborales de los profesionales enviados al extranjero.
En medio de la profunda crisis económica que atraviesa Cuba, la posible reducción de contratos de misiones médicas en el exterior representa un golpe potencial a una de las principales fuentes de ingreso en divisas para el país. Por ello, cada cancelación o renegociación de estos acuerdos es observada con atención tanto en Washington como en La Habana.
Fuentes: Embajada de Estados Unidos en Cuba
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