La Embajada de EE.UU. en La Habana continúa sin recibir acceso consular a los ciudadanos estadounidenses involucrados en el violento tiroteo ocurrido frente a las costas de Villa Clara, donde fuerzas guardafronteras cubanas abrieron fuego contra una lancha procedente de Florida con diez cubanoamericanos a bordo. El incidente, que ha provocado fuerte indignación y preocupación internacional, dejó al menos cinco fallecidos y varios heridos.
Según reportes difundidos por el Ministerio del Interior de Cuba, las autoridades del país acusan a los sobrevivientes de presuntos actos de “terrorismo”. Sin embargo, Washington asegura que hasta el momento no ha podido comunicarse ni verificar el estado de los ciudadanos estadounidenses detenidos, a pesar de múltiples solicitudes formales enviadas al gobierno cubano.
De acuerdo con los primeros informes, la lancha rápida había partido desde Florida con diez exiliados cubanos a bordo. Durante el enfrentamiento con tropas guardafronteras, cuatro de los ocupantes murieron en el acto tras recibir impactos de bala. Posteriormente, las autoridades confirmaron la muerte de un quinto implicado, Roberto Álvarez Ávila de 34 años, quien resultó gravemente herido durante el tiroteo.
Álvarez Ávila había emigrado a Estados Unidos cuando era niño y, según informes familiares, era padre de tres hijas. Tras recibir un disparo en el rostro, fue sometido a una traqueostomía en un hospital de Santa Clara. Sin embargo, familiares denuncian que posteriormente fue trasladado a un lugar desconocido, donde finalmente falleció.
Entre las víctimas también se encuentra Ledian Padrón Guevara, un joven de 25 años proveniente de una familia humilde. Su madre, visiblemente afectada, ha solicitado en repetidas ocasiones la entrega del cuerpo de su hijo, pero afirma que las autoridades cubanas se han negado a entregarlo hasta ahora.
Un sobreviviente, Conrado Galindo Sariol, logró realizar una breve llamada telefónica a su hermana en Cuba. No obstante, según su familia, durante la conversación estaba acompañado por un agente de la seguridad del Estado que le impidió hablar sobre sus heridas o explicar lo sucedido durante el enfrentamiento.
La falta de información oficial genera gran incertidumbre entre los familiares de los involucrados, quienes temen que los detenidos no tengan acceso a representación legal ni a asistencia consular.
Desde Washington, el Departamento de Estado ha expresado su preocupación por la situación y ha reiterado su solicitud de acceso inmediato a los ciudadanos estadounidenses detenidos en la Isla.
Mientras tanto, algunos analistas sostienen que los exiliados podrían haber sido víctimas de una posible trampa, y piden una investigación independiente que permita esclarecer lo ocurrido en las aguas cercanas a Villa Clara.
Fuentes: Reportes del Ministerio del Interior de Cuba - Declaraciones del United States Department of State sobre el caso.
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