En un acto que recuerda las viejas estrategias de manipulación y propaganda de Fidel Castro, el actual gobernante cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez ha sido recientemente galardonado con un reconocimiento de honor por su supuesta “labor científica”. Este premio fue entregado durante el III Congreso Internacional Ciencia y Educación, según reportó el medio oficialista Prensa Latina.
Díaz-Canel, en un intento por consolidar su imagen y ganar admiración entre los cubanos, declaró que recibía el premio como un homenaje a quienes en Cuba creen en la ciencia como un pilar de la gestión gubernamental. Además, no perdió la oportunidad de ensalzar el legado del dictador Fidel Castro, quien según él, “puso a la ciencia en el centro de todos los procesos”.
Sin embargo, esta premiación ha sido objeto de burla y escepticismo entre los cubanos, tanto dentro como fuera de la isla. Numerosos comentarios en redes sociales cuestionan los supuestos “logros” científicos de Díaz-Canel. Entre las ironías más destacadas, algunos recuerdan el famoso comentario del gobernante sobre que “la limonada es la base de todo” y su fórmula de la “resistencia creativa”.
La premiación de Díaz-Canel no es un caso aislado. En mayo, la Universidad de Matanzas otorgó a Esteban Lazo el título de Doctor Honoris Causa en Ciencias Sociales, en un acto que también estuvo plagado de referencias a los dictadores Fidel y Raúl Castro. Estos eventos subrayan una práctica común entre los líderes cubanos: la autoconcesión de premios y títulos honoríficos para proyectar una imagen de conocimiento y especialización, que no se corresponde con la realidad.
La historia nos muestra cómo los dictadores, desde Fidel Castro hasta Miguel Díaz-Canel, utilizan estas ceremonias para intentar consolidar su poder y ganar la admiración del pueblo. Sin embargo, estos actos solo sirven para evidenciar la desconexión entre la élite gobernante y las necesidades reales del pueblo cubano, que enfrenta diariamente la escasez y las dificultades económicas.
Mientras los líderes del régimen se premian a sí mismos, el pueblo cubano sigue esperando soluciones reales a sus problemas. La resistencia y las críticas en las redes sociales son un testimonio del creciente descontento y de la necesidad urgente de un cambio genuino en Cuba.
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