La Asamblea Nacional del Poder Popular rechazó con firmeza una resolución aprobada por el Parlamento Europeo que solicita sanciones contra el presidente Miguel Díaz-Canel y otros altos funcionarios cubanos. La Habana calificó la iniciativa como una acción injerencista y acusó a la Eurocámara de aplicar un “doble rasero” en su política hacia la isla.
La tensión entre Cuba y la Unión Europea volvió a escalar tras la reciente aprobación de una resolución del Parlamento Europeo que pidió sanciones contra el presidente cubano Miguel Díaz-Canel y varios altos funcionarios del gobierno. La respuesta de La Habana no se hizo esperar. La Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) emitió un comunicado en el que rechazó categóricamente el pronunciamiento europeo y lo calificó como una muestra de injerencia en los asuntos internos del país.
Según el texto difundido por la ANPP y publicado por medios oficiales cubanos, la resolución aprobada en Bruselas constituye una acción basada en criterios políticos selectivos y refleja lo que el Parlamento cubano considera un tratamiento discriminatorio hacia Cuba. El órgano legislativo sostuvo que la Eurocámara carece de autoridad moral para emitir juicios sobre la realidad cubana mientras, a su juicio, ignora problemas relacionados con derechos humanos en otras regiones del mundo.
La resolución europea fue aprobada el pasado 17 de junio y plantea la imposición de sanciones individuales contra Díaz-Canel y otros dirigentes de la isla por presuntas violaciones de derechos humanos y restricciones a las libertades fundamentales. El documento forma parte de las reiteradas críticas de sectores del Parlamento Europeo hacia la situación política y social en Cuba.
En su respuesta, la Asamblea Nacional reafirmó la soberanía del país y rechazó cualquier intento de presión externa. Además, defendió el derecho de los cubanos a decidir su futuro sin interferencias extranjeras y denunció lo que considera una campaña sistemática de descrédito contra el Gobierno de la isla.
El intercambio de declaraciones evidencia que las diferencias entre La Habana y varias instituciones europeas continúan marcando la agenda bilateral. Aunque el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación entre Cuba y la Unión Europea sigue vigente, las discrepancias sobre democracia, derechos humanos y libertades políticas mantienen abiertas las tensiones diplomáticas.
La nueva controversia confirma que el debate sobre la situación cubana continúa ocupando un espacio relevante en las relaciones entre Bruselas y La Habana, en un contexto internacional cada vez más complejo y polarizado.
Fuente: Cubadebate
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