La presentadora egipcia Sara Khalifa de 39 años fue condenada a muerte por un tribunal de El Cairo tras ser declarada culpable, junto con otros once acusados, de formar parte de una organización criminal vinculada con la fabricación y tráfico de drogas sintéticas. El caso ha generado especial atención debido a la notoriedad pública de Khalifa, conocida por su participación en el programa de televisión Misión Imposible, dedicado a asuntos relacionados con seguridad y delincuencia. Según la información difundida por medios egipcios y recogida por 20minutos, entre otos medios, durante la investigación las autoridades habrían decomisado más de 750 kilogramos de narcóticos y materias primas, además de localizar dos apartamentos que presuntamente eran utilizados como laboratorios.
El tribunal de El Cairo dictó esta semana la sentencia contra Khalifa y otros once acusados, quienes fueron condenados a “muerte por ahorcamiento” por delitos relacionados con la producción de sustancias empleadas para fabricar narcóticos, con la intención de comercializarlos.
De acuerdo con el periódico estatal egipcio Al-Ahram, los procesados fueron acusados de integrar una “banda criminal organizada” dedicada a la producción de materiales utilizados en la fabricación de drogas y a su posterior tráfico. La acusación también incluye la posesión y portación de armas de fuego y municiones sin licencia.
La investigación señala que los sospechosos presuntamente importaban desde el extranjero materiales destinados a la elaboración de drogas sintéticas. Durante el operativo en el que Khalifa fue detenida, las autoridades informaron del decomiso de más de 750 kilos de narcóticos y materias primas. También habrían encontrado dos apartamentos utilizados como instalaciones para la elaboración de las sustancias, además de armas y municiones.
Khalifa era conocida por su aparición en Misión Imposible, un programa egipcio centrado en casos de seguridad y delincuencia. Según la información publicada, la presentadora cuenta además con alrededor de 2,5 millones de seguidores en Instagram, lo que ha contribuido a la repercusión pública del proceso.
Antes de dictarse la condena, el tribunal consultó al Gran Muftí de Egipto, un procedimiento requerido por la legislación egipcia en los casos en los que se contempla la pena capital. La opinión religiosa forma parte del proceso judicial, aunque la decisión final corresponde al tribunal.
La sentencia no es todavía definitiva, ya que la pena de muerte puede ser recurrida. Por tanto, el proceso judicial podría continuar mediante las vías de apelación previstas por la legislación egipcia.
El caso ha llamado la atención tanto por la gravedad de los delitos atribuidos a los acusados como por la condición de figura televisiva de Khalifa.
Fuentes: 20 minutos - CNN en español
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