Thomas Weir Pauken II
Un ciudadano estadounidense que residía en China se declaró culpable de actuar como agente del gobierno chino dentro de Estados Unidos, en un caso que las autoridades federales consideran una amenaza para la seguridad nacional.
Thomas Weir Pauken II, de 50 años, admitió ante la justicia haber trabajado durante varios años bajo la dirección de personas vinculadas a los servicios de inteligencia de la República Popular China, recopilando información y estableciendo contactos dentro de territorio estadounidense.
De acuerdo con documentos judiciales, Pauken participó en una operación que se extendió al menos desde 2019 hasta febrero de 2026. Durante ese período, recibió instrucciones de una mujer identificada como “Cathy”, a quien las autoridades vinculan con el aparato de inteligencia chino. Entre las tareas asignadas figuraban reuniones con posibles fuentes de información, la entrega de equipos de comunicación y la recopilación de datos que posteriormente eran enviados a sus contactos en China.
Los investigadores señalaron que Pauken recibió más de 100.000 dólares por estas actividades. Además, sus viajes entre China y Estados Unidos fueron financiados para facilitar encuentros con personas que podían proporcionarle información considerada de interés para las autoridades chinas.
Según la acusación, el estadounidense también colaboró con otros dos individuos conocidos como “Richard” y “William”, quienes le encargaban la elaboración de informes. Aunque le aseguraban que los documentos tenían como destino Japón, Pauken sospechaba que trabajaban para el gobierno chino.
Las autoridades también sostienen que vendió reportes a un grupo de ciudadanos chinos radicados en Wuhan. Estos clientes buscaban información relacionada con tecnología estadounidense y con el Departamento de Justicia. En uno de los casos, solicitaron ayuda para localizar expertos capaces de colaborar en actividades de ciberespionaje.
Funcionarios del Departamento de Justicia calificaron las acciones de Pauken como una grave traición a los intereses de Estados Unidos. Por su parte, el FBI destacó que el caso refleja los esfuerzos de inteligencia de Pekín para obtener información sensible e influir en sectores políticos y estratégicos del país.
Pauken será sentenciado el próximo 1 de septiembre. La ley establece una pena máxima de diez años de prisión por actuar como agente de un gobierno extranjero sin la debida autorización. La decisión final quedará en manos de un juez federal, quien evaluará las directrices de sentencia y otros factores contemplados por la legislación estadounidense.
Fuente: Departamento de Justicia de Estados Unidos
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