El ministro de Relaciones Exteriores del régimen cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, sostuvo una conversación telefónica con su homólogo iraní, Seyed Abás Araqchi, en la que ambos intercambiaron posiciones sobre la situación en Medio Oriente y reiteraron los vínculos políticos entre La Habana y Teherán.
De acuerdo con información divulgada por medios oficiales, Rodríguez expresó condolencias por la muerte del líder supremo de Irán y de otras víctimas en medio de los recientes ataques contra ese país, al tiempo que reafirmó el respaldo del gobierno cubano a la República Islámica.
Durante la conversación, el canciller iraní denunció lo que calificó como agresiones de Estados Unidos e Israel contra su país y defendió el derecho de Irán a responder militarmente para preservar su soberanía. Rodríguez, por su parte, condenó los ataques y reiteró la postura del gobierno cubano de exigir respeto a la soberanía de los Estados y a los principios del derecho internacional.
El intercambio telefónico vuelve a poner en evidencia la estrecha relación política que durante años han mantenido los gobiernos de Cuba e Irán, dos regímenes que comparten posiciones críticas hacia Estados Unidos y que han desarrollado cooperación en distintos ámbitos diplomáticos y económicos.
Esa cercanía quedó también reflejada recientemente en La Habana, cuando el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel acudió personalmente a la embajada de Irán en la capital cubana para firmar el libro de condolencias por la muerte del líder supremo iraní. El gesto fue interpretado como una señal de respaldo político al gobierno de Teherán en un momento de fuertes tensiones internacionales.
La visita de Díaz-Canel formó parte de una serie de gestos diplomáticos que evidencian la afinidad entre ambos gobiernos. Durante los últimos años, Cuba e Irán han fortalecido su cooperación política, económica y tecnológica, en un contexto marcado por sanciones internacionales y aislamiento diplomático.
Analistas señalan que esta relación ha sido presentada por ambos gobiernos como una alianza entre países que se oponen a la influencia de Washington. Sin embargo, críticos del régimen cubano consideran que ese acercamiento también responde a la necesidad de La Habana de buscar aliados estratégicos en medio de su prolongada crisis económica y de su deteriorada relación con Estados Unidos.
La muerte del líder supremo iraní y la reacción inmediata de las autoridades cubanas reavivan el debate sobre el papel de la isla dentro de las alianzas políticas que mantienen algunos gobiernos autoritarios en el escenario internacional.
Mientras tanto, en Cuba la crisis económica continúa agravándose, con escasez de alimentos, apagones prolongados y un creciente descontento social, una realidad que contrasta con el activismo diplomático del régimen en apoyo a sus aliados políticos en otras regiones del mundo.
La reciente conversación entre los cancilleres de ambos países y la visita de Díaz-Canel a la embajada iraní en La Habana reflejan que, pese a las dificultades internas que enfrenta la isla, el gobierno cubano mantiene su alineamiento con Teherán en el complejo tablero geopolítico internacional.
Fuente: Cubadebate
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