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Vedado de La Habana convertido en calles vacías y ruinas que reflejan la crisis urbana en la capital

Redacción de CubitaNOW ~ domingo 22 de febrero de 2026

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La zona del Vedado, uno de los barrios más céntricos y concurridos de La Habana, presenta un panorama de calles desiertas y escasa actividad comercial y turística. Áreas históricamente frecuentadas, como La Rampa, la calle 23, el hotel Habana Libre y la heladería Coppelia, permanecen prácticamente vacías, mientras los clubes y locales de entretenimiento continúan cerrados.

La movilidad en la zona se ha visto limitada por la falta de transporte público confiable. Los taxis privados son escasos y las rutas de ómnibus registran retrasos frecuentes. Residentes reportan dificultades para trasladarse dentro del barrio y hacia otras áreas de la ciudad. La situación se agrava por la escasez de combustible, un problema que ha persistido en la capital durante los últimos meses, afectando tanto al transporte público como al suministro de electricidad y a la operatividad de servicios esenciales.

En varias calles principales, se observan vertederos improvisados y acumulación de basura, situación que genera insalubridad y proliferación de insectos transmisores de enfermedades, incluyendo mosquitos portadores de arbovirus como el chikunguña. La población vulnerable, especialmente adultos mayores, enfrenta mayores riesgos, y la atención médica se ve limitada ante la creciente demanda de tratamiento para secuelas de enfermedades infecciosas y crónicas.

Edificaciones emblemáticas de la zona, como la Torre K y el hotel Iberostar Selection, muestran entradas vacías y nula actividad turística. La infraestructura hotelera y comercial, que en años anteriores era centro de concentración de visitantes y residentes, opera con mínima ocupación y restricciones de acceso. Algunos comercios han contratado personal de seguridad privada para controlar la interacción de clientes y transeúntes, en un intento por mantener un mínimo de orden en las instalaciones.

Los servicios de telecomunicaciones también muestran deficiencias, con interrupciones frecuentes en la conectividad móvil e internet, afectando tanto a residentes como a turistas que requieren acceso a tarjetas SIM locales. Por otra parte, maquinaria de construcción y vehículos de transporte de carga son los únicos elementos que rompen la aparente desolación urbana, reflejando trabajos puntuales que contrastan con la ausencia de tránsito regular.

La situación refleja la combinación de problemas estructurales y crisis económica que afecta a La Habana: escasez de combustible y electricidad, dificultades en transporte público, servicios limitados de telecomunicaciones y creciente vulnerabilidad social. La desocupación de espacios públicos y la reducción de la actividad turística evidencian los efectos acumulativos de años de deterioro urbano y limitaciones en la gestión de servicios básicos en la capital cubana.

Con información de 14yMedio


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