Vecinos hartos de 27 horas de apagón manchan cartel de Díaz-Canel en Perico, Matanzas
Redacción de CubitaNOW ~ viernes 29 de agosto de 2025

La paciencia de los cubanos en Perico, Matanzas, llegó al límite tras 27 horas de apagón continuo que dejaron a la población sin electricidad.
Según informó el medio independiente Diario de Cuba, los vecinos reaccionaron arrojando “un líquido oscuro no precisado” sobre una **valla con el rostro del presidente designado Miguel Díaz-Canel”, como muestra de su frustración y hartazgo.
El apagón se suma a las múltiples dificultades que enfrenta la población, marcada por la escasez de servicios básicos y la precariedad energética que afecta a varias provincias del país. Los residentes de Perico tuvieron que lidiar con la falta de refrigeración para alimentos, la imposibilidad de preparar comidas y las complicaciones para mantener una higiene mínima en medio del calor y la humedad, una situación que genera estrés y cansancio generalizado.
A esta crisis eléctrica se añade un brote de chikungunya que no se encuentra bajo control, según declaró una epidemióloga local al mismo medio. Gran parte del municipio ha sufrido fiebre, vómitos y debilidad, afectando especialmente a los grupos más vulnerables.
Esta semana, el doctor Francisco Durán García, director nacional de Higiene y Epidemiología del MINSAP, confirmó que Perico también ha registrado casos de dengue, ampliando la preocupación por la salud pública en la región.
El gesto de los vecinos de manchar la valla refleja un hartazgo generalizado ante la prolongación de los apagones y la falta de soluciones concretas por parte de las autoridades.
La acción simbólica evidencia la tensión acumulada en una población que se enfrenta diariamente a cortes de electricidad prolongados, deficiencia en servicios sanitarios y problemas de infraestructura que se suman al desgaste económico y social.
El caso de Perico es representativo de una realidad que viven muchas localidades cubanas, donde los apagones son una constante, el suministro de agua y alimentos es irregular y la salud pública se ve comprometida por brotes epidémicos recurrentes.
Para los habitantes, estas condiciones no solo afectan la vida cotidiana, sino que incrementan la sensación de abandono y la frustración frente a un sistema que no garantiza los derechos más básicos.