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Trump afirma la suspensión de las elecciones en Venezuela

Redacción de CubitaNOW ~ miércoles 7 de enero de 2026

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Foto: CNN en español

Donald Trump confirmó oficialmente lo que había estado circulando en los pasillos del poder: no habrá elecciones en Venezuela a corto plazo. En su lugar, Estados Unidos tomará las riendas políticas y económicas del país mientras intenta reconstruir la devastada industria petrolera, un proceso que se estima tomará alrededor de 18 meses. Durante este tiempo, un pequeño grupo de asesores de seguridad nacional gestionará el país, aunque Trump dejó claro desde el principio que él es quien toma las decisiones.

En una entrevista con NBC, realizada solo dos días después de la operación “Resolución Absoluta” que culminó con la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores en una base militar en Caracas, Trump detalló cómo funcionará esta administración estadounidense de facto. La entrevista coincidió con la aparición de Maduro ante un tribunal federal en Nueva York, donde enfrenta graves acusaciones relacionadas con el narcotráfico y el tráfico de armas, un hecho cargado de simbolismo.

Estados Unidos ha decidido tratar a Delcy Rodríguez como presidenta interina, pero cualquier intento de darle legitimidad democrática ha sido descartado. Trump explicó que primero es necesario “arreglar el país”, ya que actualmente no existen las condiciones mínimas para realizar elecciones. “Venezuela está tan devastada que hablar de elecciones ahora sería una burla. Hay que devolverle la salud al país”, manifestó el presidente estadounidense.

Además, descartó cualquier posibilidad de un gobierno impuesto por la oposición tradicional. Aunque Estados Unidos reconoce que María Corina Machado ganó las elecciones de 2024, Trump cerró la puerta a que ella ocupe el poder. Algunos han especulado sobre un posible resentimiento personal, después de que Machado recibiera el Premio Nobel de la Paz en 2025, algo que Trump ambiciona, aunque él minimizó dicho galardón diciendo que “no debió ganarlo”.

La principal preocupación de Trump es el petróleo, y es que Venezuela posee vastas reservas, estimadas en más de 300.000 millones de barriles. Trump está convencido de que la industria petrolera puede recuperarse en menos de un año y medio, aunque reconoció que el costo será altísimo. En palabras del presidente: “será un proceso caro, muy caro, pero rentable”. Las compañías petroleras estadounidenses serán las principales inversionistas, y, si es necesario, Washington respaldará financieramente el proceso.

Para supervisar esta “gestión especial” en Venezuela, Trump ha confiado en figuras de su máxima lealtad, incluyendo a Marco Rubio, quien tiene una agenda clara: cortar de raíz la influencia de Cuba en Venezuela. Rubio, conocido por su postura en contra tanto del chavismo como del régimen cubano, será una pieza clave en esta reestructuración.

Trump ha confirmado que Rodríguez ha estado cooperando, aunque contradijo versiones de la prensa que sugieren que hubo contactos previos a la caída de Maduro. A su vez, dejó en suspenso la posibilidad de levantar las sanciones que pesan sobre ella, anunciando que tomará una decisión “más adelante”. Sobre las negociaciones internas dentro del chavismo, Trump afirmó que su administración actuó sin la colaboración del círculo cercano a Maduro, desmintiendo la idea de que la caída del dictador se haya hecho en complicidad con figuras del chavismo.

Si Delcy Rodríguez no sigue las directrices de Washington, Trump advirtió que las consecuencias podrían ser “peores que las de Maduro” e incluso no descartó una nueva incursión militar, aunque considera que no será necesario.

Pese a las críticas, Trump asegura que cuenta con el respaldo de su base de apoyo, afirmando que “MAGA soy yo”. A pesar de los cuestionamientos internos sobre la legalidad de la operación, Trump defendió su acción, argumentando que no fue una guerra, sino una operación policial contra un narcotraficante, dado que EE.UU. no reconoce a Maduro como presidente legítimo.

En resumen, el presidente estadounidense tiene claro su objetivo: recuperar el control de Venezuela y sus recursos, mientras mantiene firme su autoridad, sin dejar espacio para otras voces dentro de la oposición o la comunidad internacional.


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