Trump se desploma en las encuestas: inflación y guerra erosionan su popularidad
Redacción de CubitaNOW ~ lunes 4 de mayo de 2026
A seis meses de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, el presidente Donald Trump enfrenta uno de los momentos más complejos de su segundo mandato, con niveles de desaprobación en máximos históricos y un creciente malestar ciudadano centrado en la economía y la política exterior.
Diversas encuestas recientes reflejan un deterioro significativo en la imagen del mandatario. Un sondeo conjunto de ABC News, The Washington Post e Ipsos sitúa su índice de desaprobación en un 62 %, el más alto registrado hasta ahora, mientras que su aprobación ronda apenas el 37 %. La inflación, el costo de vida y la gestión del conflicto con Irán figuran entre las principales preocupaciones de los votantes.
El impacto económico parece ser el factor más determinante. Según los datos, el 76 % de los encuestados desaprueba la forma en que el Gobierno ha manejado el costo de vida, mientras que el rechazo a su política frente a la inflación alcanza el 72 %. A esto se suma el desgaste provocado por la guerra con Irán, cuya gestión es criticada por el 66 % de los estadounidenses.
Este escenario plantea un desafío directo para el Partido Republicano, que busca mantener el control del Congreso en los comicios de noviembre. En juego están los 435 escaños de la Cámara de Representantes, un tercio del Senado y varias gobernaciones clave. Los demócratas, por su parte, necesitan ganar apenas unos pocos escaños adicionales para recuperar ambas cámaras.
El descontento económico y la caída en la popularidad del presidente han dado impulso a los demócratas, que muestran una ligera ventaja en la intención de voto general y han reforzado su discurso en torno al costo de vida. Algunos sondeos indican que los votantes comienzan a confiar más en este partido para manejar la economía, un terreno que tradicionalmente ha sido clave para Trump.
Sin embargo, el panorama sigue siendo incierto. Los republicanos cuentan con ventajas estructurales, especialmente en el mapa del Senado, donde varios escaños en disputa se ubican en estados que favorecen al partido. Además, factores como la redistribución de distritos electorales y la reducción de escaños competitivos podrían limitar el impacto de un eventual cambio en la opinión pública.
La campaña también está marcada por tensiones en torno a los nuevos mapas electorales impulsados en varios estados, así como por recientes decisiones judiciales que podrían influir en la configuración del voto.
En este contexto, las elecciones de noviembre no solo definirán el control del Congreso, sino también la capacidad del presidente para avanzar su agenda en la segunda mitad de su mandato. Un triunfo demócrata podría traducirse en mayores bloqueos legislativos, investigaciones y un freno a las iniciativas de la Casa Blanca.
Fuentes: Libertad Digital y The Economic Times