Sillas eléctricas donadas para minusválidos cubanos puestas a disposición de jugadores de golf en Varadero
Redacción de CubitaNOW ~ viernes 4 de abril de 2025

Antonio Arroyo, Tony, actor, presentador, diario crítico de lo que le rodea nos lleva de la mano hoy de una vivencia que no deja de sorprendernos.
Tony nos narra: "Felo se cayó de un andamio en Alamar, mientras construía esa ciudad-dormitorio sin urbanización, hace más de cuarenta años; los otros tres albañiles que estaban con él no hicieron el cuento. A Felo, su mujer, la madre de sus hijos, lo dejó porque "no estaba pa eso"... ¡y Felo tuvo que vivir solo, sin movilidad de la cintura para abajo y en una silla de ruedas!
Sus hijos, cuando entendieron la gravedad del asunto, se fueron a vivir con él, después que pasaron muchos años. Así las cosas, iba Felo un buen día en su silla de ruedas por la calle y lo para un extranjero pidiéndole unas señas; casualmente se ponen a hablar de la vida y Felo a la vida le sabe un mundo.
"El extranjero, fíjese bien, estimado lector, que no he dicho Yuma, decide visitar a Felo en Alamar y Felo prepara una comida abundante con sus hijos. Esa noche el extranjero quiere hacerle un gran regalo a este cubano de a pie y decide ofrecerle una silla eléctrica, pero no contento con este gesto, quiere regalar mil sillas eléctricas para los inválidos que las necesiten en el país... ¡Mil sillas eléctricas para minusválidos cubanos!"
Y así hacen los papeles pertinentes en las instancias adecuadas. Felo está feliz con su silla eléctrica que le alivia la vida, además de poder alegrar la vida de mil cubanos más en similares condiciones.
Prosigue Tony con su vivencia: "El extranjero y Felo se hacen grandes amigos. Ya dije que Felo le sabe un montón a la vida y el extranjero también; pues resulta que en uno de sus tantos viajes, el millonario, ya es hora de decirlo, invita a nuestro protagonista a Varadero con toda la familia y allá van Felo y sus tres hijos a disfrutar de la playa más linda del mundo.
"Paseando por ´Dupont´ deciden visitar un campo de golf y ¡vaya sorpresa!: ahí estaban las sillas eléctricas donadas por un hombre bueno a un país necesitado, convertidas en los carros que usan los jugadores de golf para trasladarse mientras disfrutan de su hobby caro ¿qué bolá, eh?
"El cuento es más largo pero lo dejo aquí. Ah, y NO me lo inventé, para nada"
La anécdota del carismático Tony Arroyo ha tenido una amplia repercusión. Beatriz Bea Cabrero describe que "en una empresa que no voy a decir su nombre, llegaban las pacas de ropa reciclada; en ellas venía de todo, pero solo se aceptaban las ropas. Un jefazo ¡ya pueden imaginar! mandaba a separar los zapatos, que venían nuevos, algunos de marcas, decía que para quemarlos… ¡con tantos trabajadores cuyos hijos no tenían!
Rafael Fco Torres Cortés. "Lo creo. Ha pasado con tantas cosas en Cuba. Y lo peor, cómo los verdugos se hacen Ángeles Guardianes del pueblo. Muy buena publicación.
Susel García Roger: "Me he quedado estupefacta y dolida, porque me toca bien de cerca esta anécdota, mi esposo, el único oncólogo de la Isla de la Juventud, no ha podido recibir de ninguna de las organizaciones de este país, a pesar de mis gestiones a todos los niveles una batería para su silla de ruedas… Y así y todo atiende con dedicación a sus pacientes"
Roberto González: "Tony me he quedado de piedra, no puedo imaginar como se habrá sentido ese hombre al ver que su donación tomó otro rumbo... sin palabras"