Sin luz, sin sueño: los cubanos convierten azoteas, portales y hasta el Malecón en dormitorios
Redacción de CubitaNOW ~ lunes 17 de agosto de 2026
Los apagones prolongados y las altas temperaturas están obligando a numerosas familias cubanas a buscar fuera de sus viviendas un alivio para poder dormir. En La Habana, azoteas, portales y hasta el Malecón se han convertido en refugios nocturnos improvisados, en una escena que refleja cómo la crisis eléctrica ha dejado de ser únicamente un problema de iluminación para convertirse en una emergencia que afecta el descanso, la salud y la vida cotidiana.
La noche en La Habana comienza cada vez más con una decisión difícil para muchas familias: permanecer dentro de una vivienda sofocante o salir a buscar un lugar donde corra algo de aire.
Los prolongados apagones dejan los hogares sin ventiladores ni equipos de climatización durante horas, mientras las paredes conservan el calor acumulado durante el día. Ante esa situación, algunos residentes han encontrado una alternativa tan sencilla como desesperada: dormir al aire libre.
Un reportaje de AFP realizado en la capital cubana documentó a personas utilizando azoteas de edificios como improvisados dormitorios. Allí, entre depósitos de agua, tuberías y tendederas, los vecinos colocan sábanas, almohadas y colchones para intentar conciliar el sueño.
Uno de ellos es Alexis Miján, de 59 años, quien sube cada noche junto a su hijo de 17 años, que es ciego. La azotea se ha convertido en un espacio compartido por residentes que buscan escapar del calor acumulado dentro de sus apartamentos.

La escena se repite en otros puntos de la ciudad. Algunos habaneros buscan refugio en portales y espacios abiertos, mientras otros llegan hasta el Malecón para aprovechar la brisa marina durante las horas más calurosas de la noche.

La dimensión de la crisis eléctrica ayuda a explicar esta situación. Según los datos de la Unión Eléctrica correspondientes al sábado 15 de agosto, la demanda prevista durante el horario pico alcanzaba los 3.200 megavatios, mientras la disponibilidad era de apenas 1.175 MW. La diferencia provocaba una afectación estimada de 2.055 MW.
Los apagones también complican la conservación de alimentos, el acceso al agua, la comunicación y el descanso de quienes deben trabajar o estudiar al día siguiente.
Y entre los más afectados están los niños. Muchas madres sacan a sus hijos a dormir al portal para intentar aliviar el calor, mientras otras familias buscan espacios abiertos. Para algunos, el Malecón termina convertido literalmente en una cama bajo las estrellas.
Las imágenes resumen una crisis que ya no consiste solamente en vivir sin electricidad: para muchos cubanos, también significa no poder dormir dentro de su propia casa.