Santiago de Cuba enfrenta crisis de agua y electricidad: vecinos pagan hasta 400 pesos por 20 litros
Redacción de CubitaNOW ~ viernes 29 de agosto de 2025

La crisis de servicios básicos en Cuba se profundiza día a día, y la ciudad de Santiago de Cuba se ha convertido en un reflejo de las severas dificultades que enfrenta la población.
La escasez de agua potable, combinada con apagones prolongados y la falta de combustibles, está afectando a cientos de familias, obligadas a ingeniárselas para cubrir necesidades tan elementales como beber, cocinar o higienizarse.
La cubana Liurkis Hechavarría relató al diario Granma la gravedad de la situación en su comunidad: “En Chicharrones no tenemos desde hace cuatro meses, y hay quienes tienen que comprar 20 litros de agua a 400 pesos, las pipas camiones cisterna cuestan lo que pidan”.
Esta declaración evidencia no solo la falta de acceso regular al agua, sino también la imposibilidad de control de los precios, que dependen de la escasez y la demanda, afectando especialmente a los hogares de menores recursos.
La crisis hídrica se combina con apagones frecuentes, que complican la vida diaria y ponen en riesgo la conservación de alimentos y medicamentos, y con la falta de combustible, que limita la operación de generadores y camiones cisterna.
Estas carencias, según testimonios de vecinos y publicaciones en redes sociales, se han convertido en un desafío cotidiano, en el que las familias deben improvisar para satisfacer necesidades básicas.
Organizaciones de derechos humanos y especialistas en servicios públicos han alertado que la situación podría empeorar si no se implementan medidas urgentes para garantizar la distribución equitativa de agua y electricidad, así como el abastecimiento de combustibles.

Mientras tanto, los ciudadanos recurren a la compra de agua a precios elevados, almacenamiento en depósitos improvisados y la reducción del consumo eléctrico, en un esfuerzo por sobrevivir frente a una crisis estructural que afecta a la isla desde hace años.
La realidad que viven los santiagueros refleja un panorama general en Cuba, donde la escasez de alimentos, medicinas, agua y electricidad se ha intensificado, dejando a la población frente a decisiones difíciles para garantizar su subsistencia. La historia de Liurkis y de cientos de familias más es un recordatorio del impacto directo que la falta de infraestructura y planificación tiene sobre la vida cotidiana de los cubanos, quienes enfrentan un presente marcado por la improvisación, la frustración y la incertidumbre.